Reservas, riesgo país y los dilemas económicos hacia 2027

Reservas, riesgo país y actividad: la economía ante un nuevo test electoral

Billetes de dólar y sede del Banco Central de la República Argentina

NewsITe

La economía argentina atravesó en los últimos meses una etapa de alejamiento de los escenarios más extremos que se barajaban al inicio de la gestión de Javier Milei, pero aún no logró consolidar una estabilización duradera. Así lo evaluó el economista Carlos Pérez, director coordinador de Fundación Capital y ex gerente general y director del Banco Central, quien advirtió que los desafíos de cara a 2027 siguen siendo significativos.

Pérez graficó la situación con una metáfora médica: cuando Milei llegó a la Casa Rosada, la economía estaba “en terapia intensiva”, con riesgos concretos de reestructuración de deuda, hiperinflación y eventuales restricciones sobre los depósitos. Hoy, señala, el paciente salió de terapia intensiva, pero “sigue internado” y todavía no recibió el alta definitiva.

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Entre los avances, el especialista destacó la corrección del desequilibrio fiscal, una política monetaria más prudente y un proceso de desinflación en marcha. Sin embargo, subrayó que dos frentes continúan siendo decisivos de cara al año electoral: la consolidación de las reservas internacionales y la recuperación de la actividad económica.

Reservas, dólar y riesgo país: una relación clave

Las reservas del Banco Central siguen en el centro de la escena. De acuerdo con los cálculos de Fundación Capital, la Argentina perdió cerca de US$ 9.000 millones de reservas netas durante 2025, aunque esa sangría se revirtió entre enero y julio de 2026, cuando la autoridad monetaria compró casi US$ 14.000 millones en el mercado. El ritmo, no obstante, se frenó con fuerza a partir de agosto, algo que para Pérez implica una señal preocupante.

El economista remarcó que existe una correlación directa entre la acumulación de reservas y el comportamiento del riesgo país. Entre abril y julio, cuando el BCRA compraba alrededor de US$ 100 millones diarios, el riesgo país cayó de la zona de 600 a 400 puntos. Pero cuando las compras se frenaron, el indicador volvió a trepar hacia los 600 puntos básicos, reflejando mayor desconfianza de los mercados.

Economía real: sectores estrella y sectores estrellados

Más allá del frente financiero, el desempeño de la economía real muestra una elevada heterogeneidad. Pérez distinguió entre “sectores estrella”, como el agro, la energía y la minería, que exhiben dinamismo y capacidad para generar divisas, y “sectores estrellados”, entre los que ubicó a la construcción, la industria y el comercio, fuertemente golpeados por la recesión.

Ese desbalance tiene impacto directo sobre el empleo: las ramas más favorecidas son capital-intensivas y generan relativamente poco trabajo, mientras que las actividades más afectadas son justamente las que más puestos de trabajo demandan. El resultado, advierte, es un cuadro social delicado, con bajo crecimiento, salarios rezagados y dificultades para recomponer el consumo masivo.

Escenarios para 2027: crecimiento modesto e incertidumbre política

De cara a 2027, un nuevo año electoral, Fundación Capital trabaja con dos escenarios de probabilidad similar. En el más optimista, la economía podría crecer hasta 2%, con inflación y variación del tipo de cambio por debajo del 20% anual. Aun así, la proyección queda por debajo del 4% de crecimiento real previsto en el Presupuesto, una meta que Pérez juzga difícil de alcanzar sin un fuerte impulso adicional a la inversión y al consumo.

El segundo escenario es sensiblemente más negativo: la actividad se mantendría estancada, la inflación rondaría el 30% anual y el tipo de cambio oficial se movería más de 40% en el año, replicando parte de las tensiones observadas en 2025. En este contexto, la incertidumbre política se vuelve un factor determinante, con un “riesgo electoral” que, según el economista, ya se observa en la cotización de los bonos soberanos.

“El paciente pudo salir de terapia intensiva pero sigue estando en el hospital. Hoy claramente hay un riesgo electoral elevado”, advirtió Carlos Pérez.

Dólares, prestamista de última instancia y reformas pendientes

Al analizar el comportamiento del mercado de deuda, Pérez señaló que la comparación entre los bonos AO27 y AO28 permite inferir que los inversores descuentan un salto importante del riesgo país en los 12 meses posteriores a las elecciones de 2027, hasta niveles cercanos a los 1.200 puntos básicos. Ese diferencial, apuntó, es una señal clara de que los comicios se perciben como un punto de inflexión.

Una de las incógnitas centrales es la eventual aparición de un prestamista de última instancia, con especial foco en el rol que podrían jugar los Estados Unidos y los organismos internacionales para contener el riesgo cambiario. Aun así, Pérez subrayó que el Gobierno tiene una tarea inmediata para reducir vulnerabilidades: “comprar muchos dólares”, acumular reservas y achicar la brecha respecto del techo de la banda cambiaria.

Con un frente cambiario más estable, habría margen —según su visión— para avanzar hacia una política monetaria menos restrictiva, que permita reactivar el crédito al sector privado. Como complemento, el economista propuso la creación de un régimen especial de incentivos para la construcción, un “RICO” inspirado en el RIGI aplicado a grandes inversiones, con el objetivo de aprovechar el fuerte efecto multiplicador de ese sector sobre la actividad y el empleo.

Mientras tanto, la economía argentina transita una etapa de transición: lejos del abismo que se temía al inicio del mandato, pero todavía sin los fundamentos necesarios para un crecimiento robusto y sostenido. Lo que ocurra en los próximos meses con las reservas, la actividad y el clima político terminará de definir en qué escenario llega el país al decisivo 2027.

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