Una vecina presentó un pedido formal al Gobierno municipal después de atravesar una emergencia con su perra durante la madrugada y no encontrar atención veterinaria disponible. Reclama que el Municipio gestione un sistema de guardias rotativas para garantizar asistencia durante las 24 horas.

Una emergencia veterinaria ocurrida durante la madrugada del 9 de agosto volvió a poner sobre la mesa una situación que afecta a los vecinos de Ramallo: la ausencia de un sistema de atención veterinaria de guardia que permita responder ante urgencias fuera del horario habitual.
El caso que disparó el reclamo fue el de Lola, una perrita que comenzó a sangrar por la nariz y presentó dificultades para respirar. Su dueña intentó conseguir asistencia durante la noche, pero no encontró un servicio de guardia al que pudiera recurrir. Finalmente debió esperar hasta la mañana, permaneciendo despierta y controlando al animal durante horas ante el temor de que su estado empeorara.
Lola pudo ser atendida a primera hora y actualmente se encuentra bajo tratamiento. Sin embargo, la experiencia llevó a su dueña a dirigir un pedido concreto a la Municipalidad de Ramallo: que el Gobierno local tome la iniciativa y gestione la implementación de un sistema de veterinarias de guardia.
La propuesta es establecer un mecanismo similar al de las farmacias de turno, con profesionales que roten las guardias y permitan que los vecinos sepan a quién recurrir ante una emergencia durante la noche, los fines de semana o los feriados.
El planteo contempla que la Municipalidad articule con el Colegio de Veterinarios para encontrar una modalidad que resulte viable para los profesionales y que, al mismo tiempo, permita garantizar una respuesta a los vecinos.
El reclamo pone directamente la responsabilidad de gestionar una solución en manos del Gobierno municipal. No se plantea necesariamente que la Municipalidad deba convertirse en prestadora de un servicio veterinario permanente, sino que debe asumir el rol de impulsar, coordinar y organizar una alternativa para Ramallo.
La situación deja además una pregunta que el Municipio deberá responder: ¿qué mecanismo existe actualmente para que un vecino pueda acceder a una atención veterinaria urgente durante la madrugada? Si no existe una guardia organizada, cada familia queda obligada a resolver por sus propios medios una situación que puede ser crítica y que requiere una respuesta inmediata.
El pedido de la vecina busca que el caso de Lola no quede solamente como una experiencia individual. Propone que el Municipio abra una instancia de diálogo con los profesionales y establezca un sistema que permita atender emergencias veterinarias en Ramallo.

