El sector aceitero respalda la baja de retenciones, pero advierte por la soja

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El presidente de la Cámara de la Industria Aceitera, Gustavo Idigoras, valoró la decisión del Gobierno nacional de reducir las retenciones a las exportaciones de cereales, al considerar que se trata de una señal positiva para el campo en un contexto de costos elevados e incertidumbre climática y económica. Sin embargo, advirtió que aún quedan definiciones pendientes en torno a la soja, el principal complejo exportador del país.
Desde Buenos Aires, Idigoras destacó que la rebaja en la alícuota para trigo y cebada puede funcionar como un incentivo clave para que los productores se animen a encarar la próxima campaña. Según remarcó, la relación entre precios internacionales, costos internos y carga impositiva se ha vuelto cada vez más ajustada, lo que obliga a evaluar con cuidado cada decisión de siembra y de inversión.
“Celebramos la baja de retenciones porque siempre es buena. Es el camino correcto”, señaló el directivo en declaraciones que circularon en la prensa. La medida se inscribe en la estrategia oficial de intentar mejorar la competitividad del sector agroexportador y, al mismo tiempo, sostener el ingreso de divisas en un escenario de reservas acotadas.
La soja, eje de la preocupación por la recaudación
Pese al respaldo a la rebaja para cereales, Idigoras planteó que la situación de la soja es más compleja. Explicó que cualquier modificación en la alícuota de este cultivo está fuertemente condicionada por las necesidades de recaudación del Estado nacional, dado el peso que tiene el complejo sojero en las exportaciones argentinas.
En ese sentido, alertó que la baja anunciada de 0,5 puntos porcentuales debe ser analizada en detalle junto con el Ministerio de Economía para evitar distorsiones en el mercado y trabas en la comercialización de la llamada “campaña vieja”, es decir, la producción ya cosechada que aún resta vender.
- El trigo y la cebada reciben una señal de alivio impositivo para la próxima campaña.
- La soja continúa atada a las necesidades fiscales y a la evolución de la recaudación.
- El sector insiste en reglas claras y previsibles para planificar inversiones y exportaciones.
“La baja de retenciones es una buena noticia, pero debemos trabajar para que no afecte el flujo de comercialización de la soja de la campaña pasada”, advirtió Idigoras.
El debate por las retenciones vuelve a poner en primer plano la tensión entre la necesidad del Estado de asegurar recursos fiscales y el reclamo del campo por una menor presión tributaria. En este contexto, las próximas reuniones entre la cadena agroindustrial y el equipo económico serán clave para definir si el alivio impositivo sobre cereales se extiende o no al complejo sojero, y de qué manera impactará en la próxima campaña y en el ingreso de divisas para la economía argentina.

