Ramírez, en la mira tras un Superclásico lleno de polémicas

El árbitro quedó en el centro de la escena tras el Boca–River

Nicolás Ramírez en un Superclásico Boca-River cargado de polémicas

NewsITe

Boca Juniors derrotó 1-0 a River Plate en la Bombonera en un Superclásico que, más allá del resultado deportivo, quedó marcado por los errores y las decisiones controvertidas del árbitro Nicolás Ramírez. En un duelo intenso, con dos expulsados en el visitante y numerosas jugadas revisadas, el juez terminó siendo el principal foco de discusión.

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El partido, correspondiente a la competencia local y disputado ante un estadio repleto, tuvo a Boca como claro dominador en el juego y las situaciones. El único gol de la tarde fue convertido por el defensor Lautaro Di Lollo, a los 27 minutos del primer tiempo, con un cabezazo que capitalizó su fortaleza en el juego aéreo y le dio al equipo de Rodolfo Arruabarrena una victoria inobjetable desde lo futbolístico.

Sin embargo, el desarrollo quedó atravesado por la actuación de Ramírez. La primera gran polémica se produjo apenas comenzado el encuentro. A los siete minutos, Nicolás Otamendi quedó mal parado en el fondo de River y la pelota dejó a Miguel Merentiel mano a mano con el arquero, hasta que Lucas Martínez Quarta lo derribó como último hombre. Pese a la falta evidente, el árbitro no sancionó infracción y debió ser llamado por el VAR para corregir: tiro libre al borde del área y roja directa para el defensor, que dejó al “Millonario” con diez jugadores muy temprano.

Con River condicionado por la inferioridad numérica, Boca se hizo dueño de la pelota y del territorio. La Bombonera empujó y el Xeneize no sólo encontró el gol de Di Lollo, sino que controló las principales vías de ataque de su clásico rival. Esta superioridad recordó al triunfo por 2-0 del Clausura 2025, también con una actuación sobresaliente de los juveniles y una Bombonera encendida, aunque esta vez el protagonismo se lo llevó el arbitraje.

Expulsiones, penales pedidos y criterios cuestionados

En el complemento, el partido se le fue complicando aún más a Ramírez. A los 34 minutos del segundo tiempo expulsó a Gonzalo Montiel por una fuerte infracción sobre Lautaro Blanco, una acción similar a otra falta previa del propio lateral de Boca sobre Tobías Andrada, que sólo había ameritado tarjeta amarilla. Esa diferencia de criterio encendió el reclamo riverplatense y alimentó la sensación de arbitraje desigual.

Minutos antes, una jugada de pelota parada también había generado controversia. En un córner al primer palo, Otamendi fue tomado de la camiseta por Di Lollo dentro del área de Boca y terminó cayendo. Ramírez dejó seguir y el VAR no intervino, pese a los airados pedidos de penal por parte de los futbolistas de River y del cuerpo técnico, que interpretaron la acción como un claro agarrón dentro del área.

El árbitro también fue observado por su manejo disciplinario con los mediocampistas. Tanto Leandro Paredes como Alan Velasco estuvieron al límite de la expulsión por doble amarilla: el primero por una patada a destiempo en mitad de cancha y el segundo por un empujón y posterior simulación en zona de ataque. En ambos casos, Ramírez optó por la continuidad del juego, decisión que reforzó la impresión de que el juez no logró unificar criterios a lo largo de los 90 minutos.

Un Superclásico que reabre el debate por el arbitraje

El 1-0 significó el tercer Superclásico consecutivo ganado por Boca y el segundo al hilo en la Bombonera, consolidando una racha positiva ante su eterno rival. No obstante, el análisis posterior quedó monopolizado por la actuación de Ramírez, quien afrontaba su cuarto Boca–River y se retiró nuevamente bajo una nube de cuestionamientos.

La combinación de expulsiones, intervenciones del VAR, jugadas decisivas sin sanción y diferencias en la aplicación del reglamento reavivó la discusión sobre la calidad del arbitraje en los grandes partidos del fútbol argentino. Dirigentes, hinchas y analistas volvieron a poner sobre la mesa la necesidad de mayor capacitación, coherencia en los criterios y uso más uniforme de la tecnología para evitar que los árbitros terminen siendo protagonistas por encima de los futbolistas.

Más allá del triunfo de Boca y de la superioridad mostrada por el equipo local, el Superclásico dejó una certeza: la actuación de Nicolás Ramírez será revisada y debatida durante varios días en el ambiente del fútbol argentino.

Con este nuevo capítulo cargado de polémicas, el Boca–River suma otra página intensa a su historia y mantiene abierto el debate sobre cómo garantizar que los próximos clásicos se definan por el juego y no por los errores arbitrales.

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