El puente de acceso a Villa General Savio y otras estructuras de la Autopista Buenos Aires-Rosario muestran baches y deformaciones que incrementan el riesgo para quienes circulan diariamente. La ausencia de inversiones nacionales vuelve a quedar en el centro del debate.

Mientras el Gobierno nacional mantiene paralizadas las inversiones en infraestructura vial y los reclamos por obras se acumulan en distintos puntos del país, el estado de los puentes de la Autopista Buenos Aires-Rosario en jurisdicción de Ramallo se ha convertido en una preocupación cada vez más visible para vecinos, trabajadores y transportistas.
La situación más alarmante se observa en el puente de acceso a Villa General Savio y al Parque Industrial Comirsa, una estructura estratégica por la que circulan diariamente cientos de camiones, vehículos particulares y trabajadores que se dirigen a uno de los principales polos productivos de la región. Baches, deformaciones en la calzada y sectores deteriorados obligan a reducir la velocidad y realizar maniobras que incrementan el riesgo de accidentes.
Sin embargo, el problema no se limita a ese acceso. Distintos puentes ubicados sobre la traza de la autopista presentan signos evidentes de desgaste y falta de mantenimiento. El caso más emblemático es el puente de la Ruta 51, una estructura fundamental para la conectividad regional que durante años acumuló deterioro hasta requerir intervenciones de emergencia. Aunque actualmente se desarrollan trabajos de recuperación, el estado al que llegó refleja años de abandono y falta de planificación.
La falta de obras por parte del Gobierno nacional, responsable de la infraestructura vial de estas características, ha dejado a Ramallo con accesos cada vez más deteriorados pese a la importancia estratégica que tiene el distrito para la industria, la logística y el transporte de cargas.
Por estos corredores transitan diariamente camiones vinculados a empresas radicadas en Comirsa, la planta siderúrgica Ternium, el puerto de Bunge, centros logísticos y numerosas firmas que forman parte del entramado productivo regional. Paradójicamente, mientras la actividad económica genera movimiento constante y recursos, la infraestructura que la sostiene muestra señales de agotamiento.
En este contexto, también surgen cuestionamientos hacia la gestión municipal encabezada por Mauro Poletti. En los últimos meses el municipio aceleró las gestiones para obtener el control del tramo comprendido entre la autopista y el Camino de la Costa, en el acceso a Villa General Savio. La intención oficial es avanzar con la instalación de una balanza y un pórtico de control para cobrar la tasa de tránsito pesado a los camiones que ingresan al distrito.
La iniciativa genera interrogantes entre vecinos y sectores productivos, que observan cómo la prioridad parece estar puesta en la recaudación antes que en la mejora efectiva de la infraestructura vial. Hasta el momento, los accesos continúan presentando problemas estructurales, falta de mantenimiento y escasas intervenciones concretas para mejorar la seguridad de quienes circulan diariamente.

