Del salto de calidad prometido a la preocupación por el descenso

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Racing atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. La derrota como local ante Atlético Tucumán, por la octava fecha del Torneo Clausura, dejó a la “Academia” en el último puesto de la Zona B y encendió nuevamente la bronca de los hinchas contra el presidente Diego Alberto Milito, a quien le reprochan promesas incumplidas y un pronunciado retroceso deportivo.
Cuando el exgoleador asumió la conducción del club, hace poco más de dos años, Racing venía de ganar la Copa Sudamericana con un plantel competitivo y lleno de figuras. El discurso de campaña hablaba de un “salto de calidad” y de consolidar a la institución entre los protagonistas del continente. Hoy, el escenario es el opuesto: un equipo vulnerable, con bajo rendimiento colectivo y sin jerarquía individual suficiente para pelear arriba.
En el plano deportivo, los números son elocuentes. En este 2026, Racing quedó eliminado en la fase de grupos de la Copa Sudamericana y se ubica vigésimo cuarto en la tabla anual, una posición que en un torneo más rígido lo dejaría seriamente comprometido con la pelea por el descenso. A esto se suma el presente en el Clausura, donde marcha último en su zona y muestra escasas respuestas anímicas y futbolísticas.
Las promesas de campaña que hoy el hincha le reclama a Milito
Una de las frases más recordadas de Milito en tiempos de campaña fue la del “salto de calidad”. El presidente sostenía que llegaba para potenciar lo construido y elevar el techo del club. Sin embargo, con el paso de los mercados de pases, el plantel se fue debilitando. Se fueron referentes, no llegaron reemplazos de peso y el equipo terminó dependiendo de apuestas que, en la mayoría de los casos, no rindieron como se esperaba.
Frente a las críticas, el propio Milito intentó reorientar el sentido de aquella promesa. En sus últimas apariciones públicas subrayó que el salto de calidad también incluía obras en el predio de Ezeiza, avances institucionales y proyectos educativos, como la escuela del club. Pero para gran parte de la hinchada, el eje central sigue siendo el fútbol profesional: los resultados, la competitividad y la presencia en copas internacionales.
Del piso Sudamericano a un presente sin protagonismo
Otro de los compromisos repetidos en campaña fue que la Copa Sudamericana debía ser apenas un punto de partida y no un techo deportivo. La idea era transformar a Racing en un habitué de las instancias decisivas internacionales. La realidad actual dista de ese objetivo: la eliminación temprana en el plano continental y la lejanía en la tabla anual respecto de los puestos de clasificación a copas marcan un retroceso notorio.
También generó malestar una consigna que Milito había planteado en 2020, cuando dejó la secretaría técnica en tiempos de Víctor Blanco: formar equipos para pelear cosas importantes y considerar la inversión como una apuesta estratégica, no como un gasto. Sin embargo, ya como presidente fue cuestionado por un mercado de pases considerado mezquino, especialmente el de mitad de 2025, cuando se percibía una ventana propicia para ir con mayor decisión por la Copa Libertadores.
Mercado de pases errático y dudas sobre el rumbo
El armado del plantel es uno de los puntos donde más se refleja la falta de planificación. En el último receso, Racing cerró incorporaciones sobre la hora, con jugadores que llegaron a días del cierre del libro de pases y que, aun disputadas las fechas 8 y 9 del Clausura, apenas llevan una semana en el club. Esta sucesión de movimientos a contrarreloj alimenta la sensación de improvisación en lugar de una estrategia clara y sostenida.
La distancia entre las promesas iniciales y el presente futbolístico explica por qué la relación entre Milito y el hincha hoy aparece casi quebrada. Los cánticos en el Cilindro, los cuestionamientos en redes sociales y el clima de impaciencia en cada partido de local evidencian un desgaste que crece al ritmo de los malos resultados.
El tiempo apremia para la dirigencia: si no hay un cambio de rumbo rápido y decisiones firmes en lo deportivo, Racing podría pasar de la decepción a un escenario de verdadera crisis institucional y deportiva.
Con el equipo en el fondo de la tabla y la frustración instalada en las tribunas, el desafío para Milito es mayúsculo: recomponer el plantel, recuperar la confianza del hincha y evitar que este mal momento se transforme en una catástrofe deportiva de consecuencias difíciles de revertir.

