Quirno respondió a Evo Morales y defendió el rol de Argentina.


El canciller argentino, Pablo Quirno, rechazó de plano las denuncias formuladas por el expresidente boliviano Evo Morales, quien había acusado al gobierno de Javier Milei de colaborar militarmente con La Paz y de enviar material antidisturbios para reprimir protestas sociales en Bolivia.
En declaraciones radiales difundidas en Buenos Aires, Quirno sostuvo que la intervención argentina se limita a tareas de carácter humanitario y logístico. Según explicó, se trató del envío de un avión Hércules de la Fuerza Aérea para transportar alimentos producidos en Bolivia hacia las zonas aisladas por los cortes de ruta impulsados por sectores afines a Morales.
“Esto comprueba lo que es el eje del mal. La Argentina ha contribuido con un avión Hércules para transportar alimentos, que son alimentos bolivianos, para saltar los bloqueos que están haciendo quienes simpatizan con Evo Morales”, remarcó el canciller, al cuestionar con dureza a los grupos que sostienen las protestas y mantienen interrumpidas las principales vías de comunicación en el altiplano.
Aval del gobierno de Bolivia y tensión política interna
Desde La Paz, el canciller boliviano, Fernando Aramayo, agradeció expresamente la asistencia brindada por la administración de Milei, en un contexto que calificó de “extrema fragilidad interna”. El funcionario destacó que el envío de ayuda permite aliviar la escasez de alimentos en comunidades afectadas por los bloqueos, protagonizados en su mayoría por organizaciones campesinas alineadas con Morales.
Aramayo fue más allá y anunció que el gobierno del presidente Rodrigo Paz Pereira evalúa recurrir a tribunales internacionales para frenar lo que describe como una escalada desestabilizadora encabezada por Morales, quien enfrenta causas judiciales y se encuentra fuera del país. En ese marco, vinculó de manera directa los cortes de ruta con delitos graves.
Un bloque regional detrás de la institucionalidad boliviana
Quirno subrayó que la asistencia argentina se enmarca en el apoyo de un bloque regional que respalda la continuidad institucional en Bolivia. Ese frente está integrado, además de Argentina, por Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay y Perú, países que mantienen una coordinación diplomática constante frente a la crisis.
La situación boliviana combina una severa inestabilidad política con un deterioro económico profundo. Las protestas y los cortes de ruta comenzaron de forma intermitente a inicios de año, pero se intensificaron a partir de mayo, con episodios de violencia creciente y un clima de alta tensión social.
Analistas de la región advierten que el conflicto podría tener repercusiones en el resto de América del Sur, tanto por el impacto comercial de los bloqueos como por el riesgo de que se extiendan las disputas internas a otros foros internacionales. En este escenario, la Casa Rosada apuesta a mostrar la colaboración argentina como un gesto de solidaridad humanitaria y no como un alineamiento militar, en medio de un nuevo choque verbal con Evo Morales.

