Del under porteño a la TV masiva: la historia de Divina Gloria
NewsITe
La presencia de Divina Gloria en el reality de Telefe volvió a poner en primer plano a una figura clave de la cultura popular argentina. Su estilo desfachatado, su vínculo con el under porteño y sus incursiones en la música y la televisión la convirtieron en un nombre propio de los años 80 y 90, hoy redescubierto por nuevas generaciones.
Lejos de ser solo un rostro conocido de la pantalla chica, Divina Gloria construyó una carrera que se nutre del humor, la música, el teatro y el cine. Desde los escenarios alternativos del Parakultural hasta los sets de la televisión más vista del país, supo moverse con naturalidad entre la comedia pícara, la contracultura rockera y las grandes producciones.
Su nombre real y la edad de una artista inagotable
Detrás del seudónimo que la hizo famosa se encuentra Martha Gloria Goldsztern, su nombre de nacimiento. La elección de “Divina Gloria” como nombre artístico surgió en sus primeros pasos en el circuito del under, cuando empezó a ganar presencia en espacios que marcaron época en Buenos Aires, como el mítico Parakultural.
Nacida el 6 de febrero de 1962, la artista acaba de cumplir 64 años. Algunas presentaciones televisivas recientes aún consignan 63, pero el calendario es claro: ya superó las seis décadas con una vigencia que sorprende incluso a quienes la siguen desde sus inicios. Su figura funciona como un puente generacional entre quienes la vieron en la televisión de los 80 y quienes hoy la descubren a través del reality.
De “Chica Olmedo” a referente del rock nacional
Un punto de inflexión en su carrera fue su desembarco en la televisión junto a Alberto Olmedo. Allí se consolidó como una de las recordadas “Chicas Olmedo” en el ciclo No toca botón, uno de los programas más populares de la década del 80. Su participación le dio una visibilidad masiva y la instaló como figura del humor televisivo.
En paralelo, Divina Gloria se vinculó con la escena del rock nacional. Ella misma se definió como una “Chica Páez”, en referencia a Fito Páez, con quien trabajó en uno de los videoclips más emblemáticos de los años 80: Ciudad de pobres corazones, dirigido por Fernando Spiner. Esa incursión consolidó su imagen asociada a un universo más experimental y vanguardista.
Colaboraciones, cine y teatro a lo largo de cuatro décadas
Su faceta musical la llevó a explorar géneros diversos, desde el pop hasta el tango y el jazz. En ese camino trabajó junto a referentes de peso en la escena local, como el saxofonista Willy Crook y Daniel Melingo, ex integrante de Los Abuelos de la Nada y Los Twist. Esas colaboraciones reforzaron su perfil como artista versátil, capaz de moverse tanto en circuitos comerciales como en espacios más alternativos.
- Fue figura recurrente en revistas y comedias teatrales.
- Participó en espectáculos musicales que unían actuación y canción.
- Se consolidó como presencia habitual en el cine argentino de los 80 y 90.
En la pantalla grande intervino en títulos como Los gauchos judíos, Peperina y Almejas y mejillones, producciones que hoy forman parte de la memoria del cine nacional. En todas ellas aportó su impronta, combinando actuación, carisma y una estética muy ligada a la época.
Con más de cuarenta años de trayectoria, Divina Gloria se mantiene como un ícono que sintetiza humor, música y cultura popular argentina.
La reaparición de Divina Gloria en un reality de alto rating funciona como recordatorio de una artista que nunca dejó de reinventarse. Entre el legado de la televisión clásica, su paso por el rock y su trabajo en cine y teatro, su figura vuelve a ganar protagonismo en la conversación pública y se resignifica ante una audiencia que la descubre por primera vez.


