
Lo que comenzó en San Nicolás como una política local para combatir los ruidos molestos provocados por motos con escapes libres empieza a ganar espacio en la agenda provincial. Recientemente, dirigentes de Hechos volvieron a impulsar medidas más severas contra estas infracciones y señalaron a la ciudad como ejemplo de una estrategia que buscan extender a otros municipios bonaerenses.
La discusión volvió a instalarse luego de que el senador provincial Marcelo Leguizamón Brown reclamara públicamente que La Plata adopte herramientas similares a las que ya se aplican en San Nicolás. A través de sus redes sociales, el legislador advirtió sobre el crecimiento de las denominadas “motos ATR”, las picadas improvisadas y los escapes libres en la capital provincial.
Según expresó, “en nuestra ciudad deberíamos seguir el ejemplo de San Nicolás, donde el espacio público se ordena con controles reales, secuestro efectivo de vehículos en infracción y consecuencias concretas como la compactación de motos, para los que creen que vivir en comunidad y respetar a otros es opcional”.
En la misma publicación, sostuvo que “no hace falta inventar nada, hace falta decisión, porque cuando el Estado deja de poner límites, los únicos perjudicados son los vecinos”, y mencionó la necesidad de avanzar con medidas similares frente a una problemática que se repite cada semana.
El planteo de Leguizamón se suma a la postura que viene sosteniendo el diputado provincial Manuel Passaglia, uno de los impulsores de la normativa aplicada en San Nicolás y de una iniciativa para llevar ese esquema a toda la provincia.
Manuel Passaglia
En las últimas horas, también a través de un video difundido en redes sociales, Passaglia volvió a dirigirse a quienes circulan con escapes modificados y advirtió sobre la continuidad de los controles. “Sé perfectamente que se había armado una moda entre los chicos y que cada vez se veían más motos con caños de escape libre haciendo ruido por todos lados. Pero las cosas cambiaron: desde que aprobamos la ordenanza y salimos con los operativos duros a la calle, la cantidad bajó muchísimo”, afirmó.
Al mismo tiempo, remarcó que los controles seguirán de manera permanente y lanzó una advertencia a quienes aún mantienen esos dispositivos en sus motos. “Como vamos a sostener estos controles todos los días, es una simple cuestión de tiempo para que los agarremos”, señaló. En ese contexto, pidió a quienes todavía utilizan estos dispositivos que los retiren para evitar sanciones. “Piensen un segundo, sean vivos y sean inteligentes”, expresó. Y agregó: “Sáquenle el escape libre ahora mismo. Véndanlo, tírenlo o hagan lo que quieran, pero saquen eso de la calle”.
La posición de ambos dirigentes se vincula, además, con el proyecto presentado en abril en la Legislatura bonaerense por los diputados nicoleños Manuel Passaglia e Ignacio Mateucci, integrantes del bloque Hechos. La iniciativa propone endurecer las sanciones para quienes circulen con caños de escape adulterados, libres o no homologados.
Secuestro y destrucción
Entre otras medidas, contempla el secuestro de los vehículos en infracción, la destrucción de los escapes ilegales y la posibilidad de avanzar con la compactación de las motos en los casos de mayor gravedad. El objetivo, según sostuvieron sus autores al momento de la presentación, es dar una respuesta más efectiva a uno de los reclamos que con mayor frecuencia expresan los vecinos en distintas ciudades de la provincia.
Las declaraciones de Passaglia y el planteo realizado por Leguizamón en La Plata muestran cómo una política que comenzó a aplicarse en San Nicolás se proyecta más allá de los límites del distrito. Con iniciativas en la Legislatura y dirigentes que impulsan su réplica en otros municipios, la experiencia desarrollada en San Nicolás comienza a instalarse como referencia dentro del debate provincial sobre los ruidos molestos y el uso de escapes adulterados.

