Qué hay detrás del giro de utilidades del BCRA al Tesoro

El Gobierno gira utilidades del Banco Central: polémica por el impacto real

El reciente anuncio del ministro de Economía, Luis Caputo, sobre el giro de utilidades del Banco Central de la República Argentina (BCRA) al Tesoro Nacional por $24,4 billones reabrió el debate sobre los límites de la emisión monetaria y la transparencia contable del Estado. La operación fue presentada por el Gobierno como una herramienta para fortalecer los depósitos en pesos y recomprar Letras Intransferibles (LI) en poder de la autoridad monetaria.

Según los estados contables del BCRA correspondientes al ejercicio 2025, el organismo cerró el año con ganancias por $34,4 billones —un incremento del 34% interanual— y un Patrimonio Neto de $51,3 billones, 66,3% por encima del año previo. Sobre esa base, el Ministerio de Economía decidió girar una parte de esas utilidades al Tesoro, con el argumento de que permitirá reducir la deuda bruta del Estado nacional en torno al 3,3% del PBI.

Sin embargo, especialistas advierten que el movimiento implica, en los hechos, una forma de financiamiento al Tesoro por parte del Banco Central. Ese mecanismo, sostienen, colisiona con la premisa oficial de “emisión cero”, bandera que el Gobierno levantó desde el inicio de la gestión como señal de disciplina monetaria y ancla antiinflacionaria.

Críticas de economistas y dudas sobre la contabilidad

Entre las voces más críticas se encuentra el economista Gabriel Caamaño, quien calificó la maniobra como un ejemplo de “contabilidad creativa”. A su entender, si las Letras Intransferibles eran consideradas un asiento contable ilíquido dentro del balance del BCRA, reemplazarlas por otro asiento —como las utilidades devengadas pero no realizadas— no mejora la situación patrimonial del Central ni reduce la deuda consolidada entre Tesoro y BCRA, que es la que miran los analistas.

Caamaño remarcó que el propio Banco Central identifica históricamente los giros de utilidades como una forma de financiamiento monetario del Tesoro, lo que alimenta las sospechas de que el Gobierno estaría utilizando atajos contables para sostener su programa sin admitir una relajación de la política de emisión.

En la misma línea se expresó Santiago Casas, economista jefe de la consultora EcoAnalytics. Para él, lejos de fortalecer el balance del Banco Central, la operación lo debilita: aumentan los pasivos por la constitución de depósitos del Tesoro y se reducen los activos al cancelarse parte de las LI. El resultado, señalan, es un Central con menor respaldo contable frente a sus compromisos.

Ganancias contables y efecto neutro en la economía real

Otro foco de cuestionamiento reside en el origen de las ganancias del BCRA. Federico Machado, economista del Observatorio de Políticas para la Economía Nacional (OPEN), recordó que gran parte de esas utilidades se explican por operaciones internas del propio Estado. En particular, por la compra de Letras Intransferibles que realizó el Tesoro con fondos del FMI a un precio superior a su valor contable, generando así una ganancia para el Banco Central.

Ese círculo —el Tesoro sobrepaga las letras, el BCRA registra una ganancia y luego gira esas utilidades de regreso al Tesoro, que las usa para recomprar más LI— alimenta la crítica de que no se trata de riqueza nueva generada en la economía, sino de un reacomodamiento contable entre organismos públicos.

  • El giro de utilidades se basa en ganancias mayormente contables y no en resultados operativos clásicos.
  • Los economistas consultados señalan que la deuda consolidada Estado-BCRA prácticamente no se reduce.
  • La operación tensiona el compromiso político de mantener la “emisión cero”.

En términos macroeconómicos, distintos analistas coinciden en que el efecto final podría ser neutro siempre que los pesos que el Tesoro deposite en el BCRA no se utilicen para otros fines que no sean operaciones con la propia autoridad monetaria. No obstante, el uso de giros de utilidades como recurso de financiamiento vuelve a poner bajo la lupa la fragilidad del balance del Banco Central y las tensiones entre las necesidades fiscales del Tesoro y la promesa de disciplina monetaria. El desenlace dependerá de cómo evolucione la política económica y del grado de confianza que logre sostener el Gobierno en los mercados.

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