Experimento clave de la NASA en el próximo eclipse solar

NewsITe
Este miércoles, un eclipse solar total convertirá al cielo en escenario de un gran laboratorio a cielo abierto para la NASA. El fenómeno podrá observarse de manera privilegiada en sectores de Groenlandia, Islandia, el norte de Rusia, el océano Atlántico, España y una pequeña franja de Portugal, donde la Luna cubrirá por completo el disco solar durante algunos minutos.
La agencia espacial estadounidense aprovechará ese breve oscurecimiento del Sol para estudiar en detalle la corona solar y los efectos del eclipse sobre la atmósfera terrestre. Cada evento de estas características representa una oportunidad única: desde la superficie de la Tierra, la alineación perfecta entre Sol, Luna y nuestro planeta permite observar regiones de la estrella que, en condiciones normales, quedan ocultas por la intensa luminosidad.
“Desde nuestra perspectiva única en la Tierra durante un eclipse solar total, los científicos pueden estudiar la corona solar de una manera que no es posible desde ningún otro lugar del sistema solar”, explicó Kelly Korreck, directora del programa de eclipses en la sede central de la NASA, en Washington. El objetivo es comprender mejor cómo se comporta el Sol y de qué manera influye en la vida cotidiana, en los satélites y en los astronautas que trabajan en el espacio.
Un avión de gran altitud siguiendo la sombra de la Luna
Para esta campaña, la NASA utilizará el avión de investigación de gran altitud WB-57, una aeronave especialmente adaptada para misiones científicas. El avión está equipado con cuatro cámaras capaces de capturar imágenes en alta resolución, tanto en luz visible como en el rango infrarrojo, lo que permitirá observar detalles finos de la corona solar.
Al seguir la trayectoria de la sombra de la Luna sobre la superficie terrestre, el WB-57 logrará extender el tiempo de observación continua de la corona a casi tres minutos, más de lo que suele conseguirse desde un único punto fijo en tierra. Durante ese lapso, las cámaras tomarán al menos 20 imágenes por segundo, registrando estructuras, flujos de material y cambios rápidos en el entorno solar.
- Estudiar la formación de prominencias, grandes arcos de material solar suspendidos sobre la superficie del Sol.
- Analizar cómo la corona puede alcanzar temperaturas de casi un millón de grados, muy superiores a la superficie solar.
- Investigar la relación entre el material de la corona y el viento solar, la corriente de partículas que se expande por todo el sistema solar.
Globos científicos para medir el impacto en la atmósfera
El programa de observación no se limitará al avión. Equipos de estudiantes de distintas universidades de Estados Unidos viajarán a Islandia y a España para lanzar globos científicos antes, durante y después del eclipse. Estos globos, equipados con sensores y cámaras, ascenderán a gran altura para medir cómo responde la atmósfera terrestre al oscurecimiento repentino del Sol.
Entre otros parámetros, los especialistas esperan registrar variaciones de temperatura, cambios en los vientos en altura y modificaciones en la ionosfera, una región clave para las comunicaciones por radio. Al comparar los datos obtenidos en diferentes puntos de la trayectoria del eclipse, los científicos podrán comprender mejor de qué manera el Sol condiciona el clima espacial y ciertos procesos atmosféricos.
“El Sol influye en nuestra vida diaria, en los satélites y en los astronautas en el espacio, y podemos aprovechar este momento para profundizar nuestra comprensión de esa influencia”, señaló Korreck.
Con esta combinación de observaciones desde el aire y desde la atmósfera superior, la NASA busca sumar nueva información a décadas de estudios sobre el Sol y sus efectos sobre la Tierra. El eclipse, que muchos seguirán simplemente como un espectáculo natural, será también una ventana excepcional para la ciencia.

