Pymes en alerta: uno de cada tres negocios, al borde de la reestructuración

Pymes en zona crítica en medio de la nueva apertura económica

Gustavo Lázzari analiza la situación de las pymes argentinas

NewsITe

La transición hacia una economía más abierta y estable en la Argentina deja a un amplio sector de pequeñas y medianas empresas en una situación delicada. El economista y empresario pyme Gustavo Lázzari advirtió que alrededor de un tercio de las compañías de este segmento se encuentra en una zona crítica y requiere una reestructuración urgente por falta de financiamiento y fuerte arrastre de deudas.

Lázzari describió que la política de apertura comercial está llegando antes que la reducción de costos estructurales y financieros, lo que deja a muchas firmas sin margen para adaptarse. Mientras la macroeconomía muestra indicadores favorables, como la acumulación de reservas y la baja del dólar financiero, en la economía real el impacto es dispar: algunos sectores se benefician, pero otros ven comprimidas sus ganancias al mínimo.

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En el rubro de chacinados, donde se desempeña el economista, el escenario es algo más auspicioso. Según explicó, se está dando una “revolución de las carnes” impulsada por la reaparición de la carne vacuna argentina en mercados externos tras la eliminación de restricciones. Esa mayor demanda internacional encarece y limita la oferta interna de determinados cortes, que son reemplazados por cerdo, pollo y derivados cárnicos elaborados.

Este movimiento genera un efecto dinamizador sobre toda la cadena de proteínas animales y, en particular, sobre los chacinados. Lázzari estimó un crecimiento cercano al 4% interanual en su actividad, al que calificó como un avance moderado, pero relevante en un contexto en el que la estabilidad y la apertura comienzan a perfilar un nuevo esquema de negocios, con menos espacio para especular con el stock y mayor presión por acelerar la rotación.

Tres tipos de pymes frente al nuevo escenario económico

El empresario dividió el universo pyme en tres grandes grupos. Por un lado, las firmas que ante la mayor competencia y la caída de márgenes optan por cerrar sus plantas y reconvertirse en importadoras. En segundo lugar, aquellas que llegan saneadas, con menor nivel de endeudamiento y capacidad para adaptarse a la apertura y a la formalización creciente. Y, finalmente, un conjunto numeroso de empresas con balances deteriorados y problemas de liquidez.

En estas últimas, la ecuación de rentabilidad cambió de manera drástica. Si antes, sobre una facturación de 100, los costos representaban 80 y el resto permitía afrontar deudas pasadas, hoy la misma empresa enfrenta costos que se acercan a 95, dejando un margen insuficiente para sostener el negocio y regularizar obligaciones. Frente a esta realidad, Lázzari considera indispensable algún mecanismo de reestructuración de plazos y tasas, hoy prácticamente inexistente en el sistema financiero.

  • Un tercio de las pymes estaría entre “rotas y averiadas”, según estimaciones privadas.
  • Existen alrededor de 341.000 planes de pago vigentes y un aumento en los cheques rechazados.
  • Los bancos no ofrecen herramientas de refinanciación a diez años, algo que las empresas demandan.

Reforma laboral, informalidad y consumo interno

En relación con la reforma laboral, Lázzari sostuvo que el foco debería estar puesto en la reducción de la litigiosidad, a la que definió como un factor clave que encarece la contratación de personal. A su juicio, el proyecto oficial incluye temas accesorios que desvían la atención del objetivo central de disminuir los juicios laborales y brindar mayor previsibilidad a empleadores y trabajadores.

También vinculó el avance de la informalidad con la elevada presión tributaria sobre el empleo. Señaló que cuando la carga impositiva sobre el salario supera con amplitud el 100%, muchas pymes quedan sin capacidad real de cumplir con todas las obligaciones y terminan recurriendo a esquemas no registrados para seguir operando.

“La informalidad laboral es hija del tamaño del impuesto. Cuando la carga sobre el salario supera largamente el 100%, es razonable que alguna pyme no pueda pagar”, advirtió Lázzari.

Respecto del consumo interno, descartó que pueda recomponerse solo a partir de aumentos salariales por decreto. En su visión, los mejores salarios son consecuencia de un ciclo de inversión privada que genere nuevos empleos, mejoras de productividad y encadenamientos productivos. La clave, planteó, será la coordinación entre apertura económica, reducción de impuestos y modernización empresarial, sostenida por un clima de confianza política que permita al sector privado poner en marcha sus proyectos.

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