El caso Adorni expone la grieta interna del PRO en el Congreso

NewsITe
El escándalo alrededor de las declaraciones patrimoniales del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, derivó en una crisis abierta dentro del PRO, que quedó expuesta crudamente en el Congreso. Mientras la bancada de Diputados optó por proteger al funcionario del gobierno de Javier Milei, el bloque del Senado tomó la dirección contraria y reclamó su interpelación, como si se tratara de dos partidos distintos.
La semana legislativa dejó una postal elocuente. En la Cámara baja, el bloque presidido por Cristian Ritondo acordó con el oficialismo no dar quórum a la sesión especial pedida por la oposición para avanzar con proyectos de interpelación y moción de censura contra Adorni. En paralelo, en la Cámara alta, los senadores macristas Martín Goerling y María Victoria Huala endurecieron su discurso y se quejaron públicamente de que ni La Libertad Avanza ni el kirchnerismo acompañaran su iniciativa para sentar al funcionario en el recinto.
Goerling dio un paso más y presentó un proyecto propio para citar a Adorni el 2 de julio bajo un esquema de interpelación con posibilidad de censura o remoción. Desde su óptica, el Congreso debe exigir explicaciones claras sobre la omisión de datos patrimoniales y su impacto en la confianza pública.
El giro de Diputados y el argumento del “circo”
Del otro lado del pasillo, el PRO en Diputados se alineó con la Casa Rosada. Ritondo y su tropa justificaron la ausencia en el recinto con el argumento de que el tema ya tenía tratamiento acordado en la Comisión de Asuntos Constitucionales para el martes 30 de junio, y que prestarse a la sesión especial promovida por el kirchnerismo equivalía a ser parte de un “circo político”.
El diputado Martín Ardohain explicitó esa postura en declaraciones radiales, al asegurar que no estaba dispuesto a “sentarse con el kirchnerismo” después de “haberlo sufrido durante 20 años”. Para el pampeano, la presión opositora no buscaba transparencia institucional, sino capitalizar el desgaste del Gobierno. Sin embargo, la posición de la bancada amarilla en Diputados chocó de frente con el comunicado que el propio PRO había difundido el 11 de junio, cuando calificó de “falta grave” la admisión de Adorni sobre la omisión en su declaración patrimonial.
Macri entre dos fuegos y la renuncia de Bullrich
La falta de coordinación entre Diputados y Senado dejó al descubierto una grieta ética y estratégica dentro del partido fundado por Mauricio Macri. Por un lado, un sector prioriza sostener la gobernabilidad de Milei y evitar que el PRO aparezca como un obstáculo para el “cambio”. Por el otro, dirigentes que se reivindican “republicanos” reclaman una postura más firme frente a cualquier sospecha de corrupción y temen que el espacio termine absorbido por La Libertad Avanza.
En ese tironeo, Macri aparece debilitado, sin capacidad visible para ordenar a las distintas tribus internas. Aunque en los papeles comulga con la línea más dura en materia institucional, la decisión de Diputados de blindar a Adorni contradijo el discurso de transparencia y dejó al PRO atrapado en un complejo equilibrio entre conveniencia política y valores fundacionales.
Las consecuencias no tardaron en llegar. Esteban Bullrich, ex senador nacional y ex ministro de Educación, hizo público su portazo mediante una carta dirigida al propio Macri. Allí señaló que la “protección brindada a Manuel Adorni en Diputados” fue el detonante de una decisión largamente meditada y afirmó que el partido perdió el rumbo ético que lo distinguía en sus orígenes.
Como respuesta, Fernando de Andreis, secretario general del PRO y hombre de extrema confianza de Macri, envió otra misiva en la que lamentó la salida de Bullrich, calificó de “injusta” su mirada y defendió la estrategia parlamentaria del espacio. Más allá de las cartas cruzadas, el caso Adorni ya funciona como espejo de una crisis más profunda: la pelea por el ADN político del PRO en tiempos de gobierno libertario.
La controversia por Adorni no solo tensiona la relación con Milei, sino que reabre el debate sobre si el PRO sigue siendo un partido con identidad propia o un simple sostén legislativo del oficialismo.

