Especialistas destacan un enfoque a medida para bajar el colesterol LDL

NewsITe
La enfermedad cardiovascular continúa siendo la primera causa de muerte en el mundo y la Argentina no es la excepción. De acuerdo con datos del Ministerio de Salud de la Nación, alrededor del 40% de las personas adultas del país presentan colesterol total elevado, un factor de riesgo clave para el desarrollo de aterosclerosis, infartos y accidentes cerebrovasculares.
En ese contexto, especialistas consultados señalan que la prevención ya no puede pensarse con un esquema único para todos, sino que requiere decisiones terapéuticas cada vez más personalizadas. El foco está puesto en el control temprano y sostenido del colesterol LDL —conocido como “colesterol malo”— y en la elección de fármacos adecuados para cada perfil de paciente.
La actualización 2025 de las guías europeas sobre dislipemias consolidó esta mirada: cuanto antes se reduzcan los niveles de LDL y por más tiempo se mantengan controlados, menor será la probabilidad de sufrir eventos cardiovasculares graves. Esto implica combinar cambios en el estilo de vida —alimentación saludable, actividad física regular y abandono del tabaco— con tratamientos farmacológicos eficaces y bien tolerados.
Tratamientos más personalizados para el colesterol
El doctor Augusto Lavalle Cobo, presidente de la Sociedad Argentina de Lípidos y jefe del Servicio de Cardiología del Sanatorio Otamendi, remarca que, si bien intervienen múltiples factores de riesgo, el colesterol LDL sigue siendo un actor central en la enfermedad aterosclerótica. Por eso, los objetivos terapéuticos hoy son más exigentes, especialmente en personas con alto o muy alto riesgo cardiovascular.
En los últimos años, el manejo de las dislipemias avanzó hacia estrategias personalizadas. Ya no se trata solo de reducir un número en el laboratorio, sino de considerar las características clínicas del paciente, las enfermedades asociadas y las posibles interacciones con otros medicamentos.
En este escenario, la pitavastatina aparece como una alternativa de creciente interés. Esta estatina se destaca por su eficacia para bajar el colesterol LDL y por un perfil metabólico que la diferencia de otras drogas de la misma familia, con bajo potencial de interacciones medicamentosas y efectos neutros —e incluso favorables— sobre parámetros glucémicos.
Pitavastatina y su rol en pacientes con necesidades específicas
El endocrinólogo Adrián Proietti, profesor de posgrado en la Universidad FASTA de Mar del Plata, subraya que la tendencia actual es avanzar hacia tratamientos más personalizados, contemplando el riesgo cardiovascular global, las comorbilidades y la tolerabilidad de cada persona.
Distintos estudios clínicos muestran que la pitavastatina puede resultar especialmente útil en grupos de pacientes que requieren un seguimiento más cuidadoso, como aquellos con diabetes tipo 2 o síndrome metabólico, en quienes el control de la glucemia y del colesterol deben ir de la mano. Su bajo nivel de interacción con otros fármacos también la vuelve atractiva en personas polimedicadas.
- Personas con síndrome metabólico o prediabetes que necesitan proteger el páncreas y el sistema cardiovascular.
- Pacientes con diabetes tipo 2, en quienes se busca evitar impacto negativo sobre la glucemia.
- Personas con enfermedad renal crónica, que requieren esquemas seguros y bien tolerados.
- Pacientes que toman múltiples medicamentos y presentan alto riesgo de interacciones.
- Quienes tuvieron intolerancia o efectos adversos con otras estatinas.
- Personas que viven con VIH y demandan estrategias específicas de prevención cardiovascular.
Personas con VIH: un grupo con mayor riesgo cardiovascular
Uno de los puntos en los que más se detienen las guías internacionales recientes es el abordaje del riesgo cardiovascular en personas que viven con VIH. Aun cuando reciben tratamiento antirretroviral eficaz, diversos trabajos demostraron que este grupo tiene entre 1,5 y 2 veces más riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular que la población general.
En ese marco, el estudio internacional REPRIEVE aportó evidencia relevante: la utilización de pitavastatina logró reducir un 35% la incidencia de eventos cardiovasculares mayores en personas con VIH, reforzando el interés de la comunidad médica en esta molécula como herramienta de prevención primaria.
“La prevención cardiovascular requiere continuidad, seguimiento y tratamientos adaptados a cada perfil clínico. Hoy contamos con herramientas terapéuticas cada vez más específicas para diferentes tipos de pacientes”, resumió Lavalle Cobo.
Desafíos y oportunidades en prevención cardiovascular
Las principales sociedades científicas coinciden en que los grandes desafíos pasan por mejorar el diagnóstico precoz, aumentar los controles de colesterol y otros factores de riesgo, y garantizar el acceso sostenido a terapias eficaces. Para la población general, los especialistas insisten en la importancia de realizar chequeos periódicos, no suspender medicación sin indicación profesional y sostener hábitos saludables a lo largo del tiempo.
En la práctica clínica diaria, el avance de fármacos con menor riesgo de interacciones y perfiles metabólicos más favorables abre la puerta a esquemas de tratamiento mejor adaptados a la realidad de cada paciente, con el objetivo de reducir de manera significativa el impacto de la enfermedad cardiovascular en la Argentina y en el mundo.

