Un dólar por encima de $1.500 que no genera pánico

NewsITe
La reciente escalada del dólar mayorista, que superó por primera vez la barrera de los $1.500, no encendió las alarmas entre los analistas financieros. El economista Martín Polo explicó que, pese al impacto psicológico que tiene este número redondo en el imaginario colectivo, las condiciones macroeconómicas actuales permiten atravesar el movimiento cambiario sin un salto en la tensión del mercado.
En declaraciones radiales, Polo señaló que la ruptura de barreras simbólicas suele obligar a los operadores a recalibrar sus expectativas sobre inflación, tasas y tipo de cambio. Sin embargo, remarcó que hoy prevalecen factores que brindan sostén al mercado, especialmente el ingreso de divisas comerciales y el accionar del Banco Central en las compras de dólares.
De acuerdo con el especialista, la confluencia de dólares provenientes de las exportaciones mineras, petroleras y agrícolas está aportando un flujo relevante al sistema financiero. “Hay una fluencia de dólares bastante importante y el Banco Central está comprando”, describió, aludiendo al margen que aún conserva la autoridad monetaria para absorber oferta sin presionar sobre la cotización oficial.
Precios relativos y actividad económica en pausa
Polo enmarcó el movimiento cambiario en un proceso más amplio de reacomodamiento de precios relativos. A su criterio, Argentina está transitando una “carrera nominal pareja” entre el dólar, los precios internos y las tasas de interés, lo que por ahora evita desajustes bruscos en alguna de esas variables claves.
No obstante, advirtió que el talón de Aquiles del actual esquema es el estancamiento de la actividad económica. Según sus estimaciones, el nivel de producción no muestra crecimiento desde febrero, afectado por vaivenes sectoriales y un consumo todavía debilitado. “No estamos teniendo un crecimiento que nos deje cómodos”, señaló, en referencia a la falta de dinamismo en el mercado interno.
Demanda de divisas y el desafío a partir de 2027
Otro foco de análisis fue la fuerte demanda de dólares por parte de las personas en julio, que rozó los US$ 3.000 millones y se convirtió en el mayor nivel mensual desde octubre de 2025, en plena campaña legislativa. El economista recordó que en ese mes suele jugar un rol central el cobro del medio aguinaldo, que impulsa a muchos ahorristas a dolarizar excedentes.
Pese a ese apetito por la divisa, Polo insistió en que no hay un clima de “intranquilidad” porque la demanda se encuentra respaldada por el ingreso de dólares comerciales. Ese equilibrio entre oferta y demanda ayuda a contener la volatilidad del tipo de cambio y a evitar episodios de tensión como los registrados en otras etapas recientes.
De cara a los próximos años, el analista advirtió que el principal interrogante es qué ocurrirá si se reduce ese flujo de divisas provenientes del comercio exterior y la demanda de dólares se mantiene firme, un escenario que muchos proyectan hacia 2027. En ese contexto, Polo consideró que el Gobierno tendrá tres herramientas centrales: encarecer el tipo de cambio para que deje de percibirse “barato”, subir las tasas de interés para incentivar los pesos y aceptar el impacto que esas decisiones puedan tener sobre el nivel de actividad.
“Está todo muy fino. No se está viendo una presión en alguna variable que nos pone intranquilos”, resumió Polo, aunque alertó que el estancamiento económico sigue siendo el gran desafío del actual esquema.
Con un dólar mayorista por encima de los $1.500, el escenario combina una relativa calma financiera con una economía real que aún no logra despegar, en un contexto en el que la sostenibilidad del flujo de divisas será clave para evitar nuevas tensiones.

