Un bombardeo ruso nocturno provocó el colapso de un depósito logístico e incendió decenas de viviendas.

Un brutal bombardeo nocturno perpetrado por las fuerzas rusas mediante drones provocó una devastadora detonación en un complejo logístico en Bucha, en las inmediaciones de la capital ucraniana, dejando un saldo provisorio de al menos 37 personas fallecidas y decenas de heridos.
El impacto desencadenó deflagraciones en cadena e incendios de gran magnitud que devoraron las estructuras del predio y afectaron severamente a más de cincuenta construcciones residenciales linderas.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, las autoridades de la cartera de Defensa ucraniana informaron que el objetivo golpeado en la periferia capitalina fue el centro de distribución FIM Service, ubicado en la localidad de Chaika, “cuyos almacenes contenían componentes de misiles de crucero de largo alcance Flamingo”.
De manera coordinada, el Ministerio de Defensa de Rusia admitió la autoría de una serie de incursiones simultáneas en distintos puntos del territorio enemigo, confirmando a través de sus canales oficiales que “anoche y durante toda la noche del 29 de agosto, las Fuerzas Armadas rusas continuaron lanzando ataques combinados contra centros logísticos e instalaciones portuarias en Ucrania que abastecen a las Fuerzas Armadas ucranianas”.
El despliegue de proyectiles y dispositivos no tripulados se extendió hacia el sur del país, afectando áreas clave para el reabastecimiento militar y energético. Las maniobras rusas incluyeron el bombardeo de un nodo aduanero en Kalínivka destinado a la recepción de material bélico occidental, la destrucción de un depósito en Milaya con insumos para aeronaves no tripuladas, y ofensivas estratégicas en los puertos de Izmail y Mikoláiv.
En estos últimos puntos, los proyectiles alcanzaron atracaderos petroleros, terminales de carga marítima, dieciocho naves de almacenamiento militar y tres depósitos de combustibles y lubricantes asignados a las tropas ucranianas.

