Por primera vez hallan microplásticos en el zooplancton marino de América Latina

CIENCIA

Los identificaron investigadores de Argentina, Brasil y Perú. Según los expertos, ello puede implicar un riesgo de transferencia de contaminantes a los peces y a las aves que forman parte de la alimentación humana.

Científicos detectan por primera vez microplásticos en el zooplancton marino de América Latina.

Científicos detectaron por primera vez que el zooplancton marino de América Latina consume microplásticos. Se trata de animales diminutos, casi invisibles, que se alimentan de algas microscópicas y son claves en la dieta de muchos peces y aves.

El hallazgo confirma que los residuos plásticos ya circulan en la base de la vida marina de la región. Los resultados se publicaron en la revista Environmental Pollution.

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El estudio fue realizado por científicos de la Argentina, Brasil y Perú. Participaron Rosario Corradini, María Clara Menéndez, Micaela Gonella, Carla Baleani, Ana Laura Oliva y Andrés Arias, del Instituto Argentino de Oceanografía, que depende de la Universidad Nacional del Sur y el Conicet.

También colaboraron Victória Gomes Teixeira, de la Universidad de San Pablo, y Adriana Larrea Valdivia y Carlos Valenzuela Huillca, de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa.

La investigación registró microplásticos en tres especies dominantes de copépodos, que son parte del zooplancton. El equipo comprobó la presencia de fibras y fragmentos plásticos menores de 5 milímetros dentro del sistema digestivo de estos organismos.

Como el zooplancton es la base de los ecosistemas marinos, su estado de salud también importa. Peces y aves pueden comer también microplásticos. Así esos residuos pueden formar parte de la dieta humana.

Microplásticos, un desafío para los océanos

Los microplásticos son restos de plástico de menos de cinco milímetros de longitud. Suelen pasar inadvertidos en el ambiente marino y pueden ser ingeridos por animales muy pequeños.

La llegada de microplásticos al mar ocurre por la actividad humana en ciudades e industrias. Estas partículas viajan por ríos, desagües o el aire antes de alcanzar océanos y playas.

Hasta ahora, la presencia de microplásticos dentro del zooplancton solo se había detectado en regiones como Asia y el Atlántico Norte.

Según publicó Infobae, el doctor Andrés Arias, uno de los líderes de la investigación, contó: “Ya habíamos observado que algunas especies de aves, peces y tortugas consumían microplásticos. Entonces nos preguntamos cómo impactaría en el zooplancton marino, que tiene poblaciones muy abundantes”.

Persiguieron cuatro objetivos centrales. El primero fue describir los tipos de microplásticos en el agua y en las especies más abundantes de zooplancton. En segundo lugar, midieron cuántas partículas ingería cada especie. El tercero fue analizar si estos animales funcionan como reservorios, es decir, si acumulan estos contaminantes dentro de su cuerpo. Por último, compararon los residuos plásticos encontrados en el agua con los hallados en los organismos.

Microplásticos en la base alimentaria: los riesgos

Tras hacer los análisis, los investigadores encontraron que el zooplancton contenía entre 0,07 y 0,24 partículas plásticas por cada organismo y que las fibras representaban un 74 por ciento de los residuos detectados.

En el agua, la cantidad de microplásticos varió entre 400 y 1750 partículas por metro cúbico. Los copépodos concentraron entre 7 y 1048 partículas por metro cúbico, lo que muestra su papel como acumuladores de estos contaminantes.

La mayoría de las fibras ingeridas por los copépodos eran transparentes, azules o negras. Entre las especies estudiadas, Acartia tonsa mostró la mayor variedad de microplásticos consumidos.

“El análisis químico indicó que el agua presentaba principalmente polietileno clorado, mientras que en los copépodos predominó el polipropileno, un plástico común de bolsas, artículos descartables y redes de pesca”, detalló Rosario Corradini, licenciada en Ciencias Ambientales y becaria del Conicet.

El 48 por ciento de las fibras halladas en los animales eran transparentes, un 28 por ciento azul y un 13 por ciento amarilla.

Aunque la cantidad de microplásticos detectada no es alta, el doctor Arias destacó que “los copépodos pueden contribuir más a la transferencia trófica de microplásticos que lo supuesto hasta ahora”.

Además, todavía no se conoce en América Latina el efecto que puede tener este material en la salud de los copépodos ni de los animales que se alimentan de ellos.

El trabajo fue exploratorio y por eso, a partir de los resultados, los investigadores recomendaron nuevos estudios que midan el impacto biológico de los microplásticos en el zooplancton y en sus depredadores.

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