Los incendios en el Delta del Paraná no cesan y agravan su amenaza contra los animales que allí habitan, como es el caso de las yararás. “Muchas especies van a invadir nuestra zona, buscando protección”, resaltó el guardaparques Oscar Ramírez, y advirtió que ya hay episodios de ataques a personas. La veterinaria Florencia Armoa confirmó un aumento de la atención por mordeduras a perros y caballos.

Carolina Mitriani
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Las llamas intencionales en zona de islas de humedales, linderos a San Nicolás, continúan en auge y con ellas se recrudece el ecocidio, que arrasa con la flora y fauna del lugar. Oscar Ramírez, guardaparques voluntario con más de 47 años de experiencia local, resaltó a EL NORTE que “por causa de los grandes incendios en el delta del Paraná ya hay indicios de yarará. Muchos animales van a invadir nuestra zona, buscando protección. Los incendios producen grandes mortandades de todas las especies”. Además, especificó que “la yarará tiene la característica de atacar el fuego, por eso muere. Pero igual hay una gran cantidad que puede huir y se refugia en nuestro sector”.
Oscar destacó que estas víboras son reguladoras de los ratones, transmisores de enfermedades graves como la fiebre hemorrágica argentina. Por eso “conviene mantenerlas vivas y largarlas en lugares adecuados. Se las puede manipular, meterlas en un balde de 20 litros y dejarlas en sectores donde no sean de riesgo para las personas. Es importante ser prudentes: si ven una yarará, déjenla pasar y no traten de detenerla”, marcó. Ante el estrés que cargan los animales que huyen de los incendios, es importante recordar que “se han roto casi todos los nichos biológicos”. También señaló que conviene protegerlas porque el suero que se utiliza para contrarrestar los efectos nocivos proviene justamente de la yarará, por lo tanto, la disminución de la especie generaría menor disponibilidad del mismo. “El veneno es algo que genera para preparar a su comida: muerde al bicho, a este se le licua la sangre y cuando está listo la serpiente la devora”, detalló Ramírez.
Prevención
Para evitar la mordedura de yararás se debe observar el lugar de asentamiento al concurrir a espacios naturales, ser cautelosos al remover o levantar piedras, escombros, maderas, fardos de pasto o cualquier otro objeto que eventualmente pueda servir de refugio; en caso de caminar en ambientes de monte, debemos usar un calzado apropiado y pantalones largos; en zonas rurales se recomienda mantener limpios galpones y depósitos de herramientas, como así también la periferia de las viviendas residenciales, evitando el pasto alto, la acumulación de leña, escombros y cualquier otro material que pueda servir de refugio a roedores, dado que son su principal alimento.
Consecuencias
Es de vital importancia la atención médica inmediata ante la mordedura de una yarará, dado que su veneno provoca daños tisulares muy severos y alteraciones en la coagulación, que se traducen en hemorragias y daños orgánicos. El Instituto Leloir destaca que esta especie “ocasiona casi el 97 por ciento de los envenenamientos. La aplicación oportuna del antídoto es efectiva para evitar muertes”. El doctor Jorge Dolab, del Instituto Nacional de Producción de Biológicos, indicó que “es muy importante la aplicación del antídoto. Si no se administra, la víctima puede en algunos casos morir, en otras ocasiones pueden quedar con secuelas generales como insuficiencia renal o locales como incapacidad funcional de la zona mordida y hasta la pérdida de extremidades”.
Animales en riesgo
Florencia Armoa, médica veterinaria de la ciudad, destacó en diálogo con EL NORTE que “antes era raro encontrar mordeduras en invierno. Pero ya lo estamos viendo, así que hay que prepararse porque en primavera y verano tiene mucha actividad”. Los síntomas de ataques de yarará en animales incluyen sangrado e inflamación, que generalmente se presenta en el rostro porque los perros atinan a morder, “es lo que se llama accidente ofídico porque ellos las marcan o atacan y las víboras se defienden mordiendo”, explicó Armoa. También se presentan importantes hemorragias, una herida que no coagula.
La veterinaria resalta que “el suero debe ser recibido por el animal -perro, caballo o lo que sea- lo más rápido posible. Dentro de las primeras cuatro horas es lo ideal. A las 12 horas puede servir, pero cuanto antes mejor; no se tiene que retardar la colocación del suero, que puede ser endovenoso, intramuscular o subcutáneo como última elección”. Este se coloca junto a corticoides y a veces antibióticos. En el caso de resultar un animal difícil de trasladar hasta la veterinaria –o lejano a la ciudad, como el caso de los caballos–, algunas ofrecen el expendio del suero. En el caso de Armoa, ante el incremento de casos fuera de la época habitual, decidieron duplicar el stock como medida preventiva.
Las reacciones cuando ocurre el ataque son inmediatas: “Cuando apenas ocurre la mordedura, el animal empieza con hemorragias constantes y tan pronto se pone el suero se mejora porque las detiene. Es una buena manera de saber que está respondiendo a la medicación. Hay perros que necesitan uno, otros dos sueros; los caballos necesitan mínimo dos”, explicó Florencia, y agregó que “en esas dos especies se ven muchos casos. Atendí tres perros y vinieron personas de campo para comprar suero antiofídico para dos caballos, solo en una semana, así que hay bastantes accidentes”.
Cabe resaltar que la mordedura resulta más riesgosa cuando se da en animales muy jóvenes o de muchos años. También tiene que ver el peso: a menos peso, más riesgo. Asimismo es importante tener en cuenta que la rápida asistencia veterinaria evita secuelas, sobre todo de falla renal, que pueden aparecer en días o meses posteriores.
Las precauciones a tener en cuenta, explica Florencia Armoa, deben ser tener siempre los pastos bajos en el domicilio y cercanías, pasear a las mascotas siempre con collar y correa, evitar que anden sueltos. En caso de visitar el EcoParque o zonas ribereñas, se deben extremar las medidas, dado que es el lugar de abundancia de yararás. Los ataques a gatos son mucho menos frecuentes, dado su comportamiento.

