Polémica en Francia por novela acusada de usar inteligencia artificial

Acusan a un fenómeno literario francés de recurrir a la IA

Portada del libro C’était ça ou mourir, de Thélyson Orélien

NewsITe

El escritor canadiense de origen haitiano Thélyson Orélien, una de las revelaciones de la temporada literaria en Francia, quedó en el centro de una fuerte controversia tras ser acusado de utilizar inteligencia artificial para escribir su primera novela, C’était ça ou mourir, obra que figura entre las candidatas al prestigioso Premio Goncourt.

La polémica estalló luego de una publicación de la cuenta anónima de X llamada Balance ton Claude, que afirmó que el libro habría sido redactado “casi integralmente” con herramientas de IA. Para sostener esa versión, los administradores de la cuenta dijeron haber analizado fragmentos del texto con Pangram, un software estadounidense diseñado para detectar escritos generados por modelos de lenguaje automatizados.

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Orélien, de 38 años, rechazó de plano las acusaciones y aseguró que prepara, junto con sus editores, un dossier para demostrar que es el autor legítimo de la novela. “Siempre me han gustado la creación y la escritura, no veo por qué recurriría a una máquina”, señaló en declaraciones al diario francés Libération, al tiempo que denunció el impacto que los señalamientos anónimos pueden tener sobre la reputación de un autor emergente.

El libro, la trama y el fenómeno editorial

C’était ça ou mourir —título que puede traducirse como “Era esto o morir”— está narrada en primera persona y cuenta la historia de Jonas Dorléon, un profesor que huye de Haití acosado por la violencia de las bandas criminales. En su travesía recorre una docena de países hasta alcanzar Canadá, en un itinerario que combina drama migratorio, violencia política y la búsqueda de una vida digna lejos de su tierra natal.

La novela se convirtió en un verdadero fenómeno en el mercado francés: cosechó elogios de la crítica, fuertes ventas en librerías y ya tiene contratos de publicación en alrededor de treinta países, entre ellos Estados Unidos y Corea del Sur. El éxito abrió el camino para que Orélien fuera considerado una de las nuevas voces de la literatura francófona, lo que amplificó el impacto de las sospechas sobre el supuesto uso de IA.

Las editoriales y la Academia Goncourt piden cautela

La editorial francesa Grasset, responsable de la edición en ese país, salió a respaldar a su autor y cuestionó que se tome como prueba concluyente el resultado de un programa de detección de IA. Desde Boréal, la casa canadiense que publicó la obra originalmente, señalaron que siguen el caso con atención, pero insistieron en que mantienen la confianza en el trabajo y el proceso creativo de Orélien.

La controversia llegó incluso a la Academia Goncourt, institución que concede el premio literario más influyente de Francia. Su presidente, Philippe Claudel, llamó a actuar con prudencia y remarcó que corresponde esperar las explicaciones y las evidencias que presenten el escritor y sus editores antes de formular un juicio definitivo. El episodio reaviva el debate sobre el rol de la inteligencia artificial en la creación artística y abre interrogantes sobre cómo el mundo editorial evaluará, en adelante, la autenticidad de las obras literarias.

“No veo por qué recurriría a una máquina”, dijo Orélien, mientras la Academia Goncourt insiste en esperar pruebas antes de sacar conclusiones.

Mientras se aguardan definiciones, el caso se suma a una discusión global: hasta dónde pueden llegar las herramientas de IA en la literatura y qué mecanismos deberían existir para resguardar la creación humana sin frenar la innovación tecnológica.

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