El cofundador de PayPal se mezcló con jugadores locales

NewsITe
Peter Thiel, uno de los empresarios más influyentes del mundo tech y cofundador de PayPal, protagonizó una escena tan inusual como comentada en la Ciudad de Buenos Aires: se anotó en un torneo de ajedrez en un tradicional club barrial del Abasto y terminó subiendo al podio tras quedarse con el tercer puesto.
Lejos de los focos y de los grandes foros económicos internacionales, el magnate ingresó al club con bajo perfil y se sentó frente al tablero como un competidor más, compartiendo mesas con aficionados y jugadores experimentados del circuito local. Su presencia fue confirmada por participantes y organizadores del certamen, que no salieron de su asombro al ver a una figura asociada a Silicon Valley disputando partidas en un ambiente estrictamente vecinal.
De acuerdo con lo reconstruido por Noticias Argentinas, Thiel se mostró concentrado durante toda la competencia, analizando posiciones y dedicando tiempo a cada jugada. Su desempeño le permitió asegurarse el tercer lugar de la clasificación general, un resultado que llamó la atención no solo por el nombre del protagonista, sino también por el nivel de compromiso que exhibió durante el torneo.
Una faceta poco conocida del magnate tecnológico
Nacido en Alemania y nacionalizado estadounidense, Peter Thiel es conocido por sus inversiones en empresas tecnológicas, su rol en la creación de PayPal y su participación en proyectos vinculados a la inteligencia artificial, el big data y la innovación financiera. Sin embargo, su afición por los juegos de estrategia, en particular el ajedrez, es menos difundida en el ámbito público.
La escena en el Abasto lo mostró lejos de los debates sobre regulación tecnológica o de las grandes conferencias de negocios, y más cerca de la tradición porteña de los clubes sociales, donde el ajedrez conserva un espacio propio. Entre tableros de madera, relojes analógicos y un clima de camaradería, Thiel compartió el mismo salón con jugadores que suelen recorrer el circuito amateur de la ciudad.
- Participó de un torneo abierto en un club barrial del Abasto.
- Compitió frente a aficionados y jugadores experimentados locales.
- Terminó en el tercer lugar de la clasificación final.
- Mantuvo un perfil bajo y evitó declaraciones públicas.
Su paso por el torneo dejó una postal inesperada: uno de los hombres más poderosos del sector privado global concentrado únicamente en el tablero, sin escoltas visibles ni grandes despliegues de protocolo.
La visita de Thiel a la Argentina y su decisión de participar en un torneo de ajedrez barrial se suman como una anécdota llamativa a la biografía de un empresario acostumbrado a moverse en los niveles más altos de la tecnología y las finanzas. Para los habitués del club, en tanto, la jornada quedará registrada como el día en que una figura mundial se sentó a jugar, pieza por pieza, en una modesta sala del Abasto porteño.

