Peste neumónica: qué se sabe y cuál es el riesgo país

Peste neumónica: qué se sabe y cuál es el riesgo para la Argentina

Profesionales de la salud analizan el riesgo de peste neumónica en Argentina

NewsITe

La reciente circulación de información sobre casos de peste neumónica en el mundo reactivó las consultas sobre el riesgo para la Argentina. Especialistas del Hospital de Clínicas de la UBA aclararon que se trata de una enfermedad poco frecuente, pero con alta relevancia epidemiológica por su capacidad de contagio y la gravedad de los cuadros que puede generar.

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La peste neumónica es una infección del parénquima pulmonar causada por la bacteria Yersinia pestis. A diferencia de otras formas de la peste, en este caso el compromiso es directamente pulmonar y el contagio se produce de persona a persona a través de microgotas que se eliminan al toser, hablar o estornudar. Es decir, se transmite por vía inhalatoria cuando una persona sana entra en contacto cercano con alguien infectado.

Según explicó la neumonóloga Roxana Berenguer, jefa de la División Neumonología del Hospital de Clínicas, el inicio del cuadro suele ser brusco. La persona afectada puede presentar fiebre alta, dolor de cabeza intenso, decaimiento marcado, tos y expectoración, que en ocasiones contiene sangre. Si el proceso avanza sin tratamiento adecuado, puede desencadenar insuficiencia respiratoria y poner en riesgo la vida del paciente.

La especialista remarcó que, pese a la gravedad potencial, la peste neumónica es tratable cuando se diagnostica a tiempo mediante el aislamiento del germen y se indican antibióticos apropiados. El acceso rápido al sistema de salud y a métodos diagnósticos confiables es clave para reducir complicaciones y evitar la transmisión.

Una enfermedad histórica que aún persiste en el mundo

Aunque la peste está asociada en el imaginario colectivo con las grandes epidemias de la Edad Media, la enfermedad no ha desaparecido. De acuerdo con datos citados por el Dr. Marcelo Rodríguez Fermepin, jefe del laboratorio de Virología del Hospital de Clínicas y profesor de Microbiología Clínica en la UBA, cada año se registran alrededor de 1.000 casos a nivel global, principalmente en países de Asia y África.

El experto recordó que la bacteria responsable es la misma que protagonizó las pandemias históricas, pero su comportamiento pudo haberse modificado con el paso del tiempo. La Yersinia pestis se mantiene en la naturaleza en un ciclo que involucra a pulgas y roedores, y no siempre provoca cuadros fatales en las personas que infecta. En paralelo, la especie humana habría desarrollado cierta mayor resistencia frente al patógeno.

“En general, a los microorganismos no les resulta beneficioso eliminar a todos los huéspedes que necesitan para sobrevivir; con el tiempo, tienden a moderar su virulencia”, explicó Rodríguez Fermepin.

Riesgo actual para la Argentina y rol de la vigilancia

Ante la inquietud sobre la posibilidad de que la peste neumónica llegue al país o genere brotes locales, los especialistas del Hospital de Clínicas fueron contundentes: el riesgo de que aparezca un caso autóctono en la Argentina es hoy “muy bajo”. No hay notificaciones actuales de Yersinia pestis ni registros de casos en los últimos años en el territorio nacional.

Sin embargo, remarcan que se trata de una enfermedad que requiere vigilancia epidemiológica permanente. La sospecha clínica ante síntomas compatibles en personas con antecedentes de viaje a zonas afectadas, o con contacto con casos confirmados, debe ir acompañada de estudios de laboratorio que permitan identificar con rapidez el agente causal.

Rodríguez Fermepin subrayó la importancia de contar con herramientas diagnósticas sensibles y específicas para responder frente a este tipo de infecciones. La capacidad de los laboratorios para detectar la bacteria en forma temprana resulta central no solo para iniciar un tratamiento oportuno, sino también para adoptar medidas de control que eviten la propagación.

En síntesis, la peste neumónica continúa siendo una enfermedad relevante a nivel global, pero la situación en la Argentina es, por el momento, de tranquilidad. Los especialistas insisten en la necesidad de información responsable, sistemas de vigilancia activos y acceso al diagnóstico y tratamiento para sostener ese bajo riesgo y responder con eficacia ante cualquier eventual caso importado.

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