Preocupación regional por una nueva ruta marítima comercial

NewsITe
La decisión de una naviera chilena de reactivar una ruta comercial entre Punta Arenas y las Islas Malvinas, utilizando aguas jurisdiccionales argentinas, reavivó en las últimas horas la tensión diplomática en el Cono Sur. Informes de inteligencia de Chile advierten sobre el riesgo de un posible “evento crítico” durante la navegación del buque Danstar, destinado a abastecer al archipiélago bajo ocupación británica.
El proyecto, impulsado por la empresa Easter Island Naviera, prevé el envío periódico de cargas hacia Puerto Argentino con una capacidad de hasta 1.389 toneladas por viaje. El barco transportará alimentos, materiales de construcción, maquinaria y provisiones generales, en un esquema comercial que aspira a mover más de US$ 20 millones anuales y posicionar a Punta Arenas como nuevo centro logístico para las islas, en competencia con Montevideo.
En un principio se evaluó que el Danstar evitara el paso por aguas argentinas bordeando el Mar de Drake, una ruta más extensa y hostil desde el punto de vista climático. Sin embargo, esa alternativa fue descartada y se confirmó que el trayecto se hará por el Estrecho de Magallanes. El tramo más delicado del recorrido será, justamente, cuando la embarcación abandone el estrecho y avance por zonas bajo jurisdicción argentina camino a las Malvinas.
Choque de normativas y antecedentes diplomáticos
Los analistas señalan que el núcleo del conflicto potencial radica en la superposición de normas y compromisos. Por un lado, Argentina sostiene un marco legal que incluye el Decreto 256/2010, que exige autorización previa a cualquier buque que se dirija a las Islas Malvinas desde puertos del país o que navegue por aguas argentinas con ese destino. A ello se suma la polémica en torno al Decreto 457/2021, referido a políticas de defensa en la zona austral, que ya había generado reclamos formales desde Santiago.
Sobre esa base jurídica, los informes de inteligencia chilenos contemplan, como hipótesis de máxima tensión, una eventual interceptación o captura del Danstar por parte de la Prefectura Naval Argentina o de la Armada Argentina. Un episodio de ese tipo, advierten, podría escalar rápidamente en el plano político y obligar a una intervención al más alto nivel diplomático.
- Decreto 256/2010: marco argentino que regula el tránsito hacia Malvinas.
- Decreto 457/2021: lineamientos de defensa en la zona austral que generaron roces con Chile.
- Nuevo corredor comercial: Punta Arenas busca disputar la histórica centralidad de Montevideo.
Tratados vigentes y apuesta por la vía diplomática
En paralelo, Chile apela a dos instrumentos centrales del derecho internacional para sustentar la operación del buque. El Tratado de Paz y Amistad firmado con Argentina en 1984 obliga a garantizar “en cualquier tiempo y circunstancias” la libre navegación de buques de todas las banderas en sus aguas jurisdiccionales hacia y desde el Estrecho de Magallanes. A su vez, el Tratado de Límites de 1881 reconoció la soberanía plena de Chile sobre ese paso y estableció expresamente la libre navegación para ambas naciones.
Desde el Ejecutivo chileno admiten que el cruce del Danstar será monitoreado “paso a paso” y que cualquier incidente obligará a una respuesta inmediata en el plano diplomático, con el objetivo de evitar una escalada militar o un deterioro profundo de la relación bilateral.
Para morigerar el escenario, se resolvió que el buque salga sin escolta militar y con fecha de zarpe mantenida en reserva. No obstante, la combinación entre la histórica disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, la puja por nuevas rutas comerciales en el Atlántico Sur y la sensibilidad política en ambos países mantiene encendidas las alertas en Buenos Aires y Santiago. El desarrollo de los próximos meses será clave para medir hasta dónde impactará esta nueva iniciativa marítima en el delicado equilibrio geopolítico de la región austral.

