Massot acusa al Gobierno de Milei de “amoral” y sin autocrítica

El diputado nacional Nicolás Massot lanzó fuertes críticas contra la gestión de Javier Milei, a la que calificó como un “gobierno amoral” por sostener en sus cargos a funcionarios cuestionados y no mostrar autocrítica ante las denuncias de presunta corrupción. Desde su visión, esta actitud no solo daña la credibilidad oficial, sino que además “expone al propio Presidente” frente a la sociedad.
En declaraciones radiales, Massot sostuvo que observa “recurrentes hechos de corrupción explícitos” en el entorno del oficialismo y remarcó que, frente a cada escándalo, “nunca hay una autocrítica ni una condena clara”. Según el legislador, el discurso anticorrupción que Milei defendió en campaña contrasta con la práctica actual del Gobierno. “Milei no cumplió con eso de que iba a cortar la mano a los corruptos”, afirmó, al cuestionar que la respuesta oficial muchas veces sea relativizar los cuestionamientos en comparación con gestiones anteriores.
Para Massot, ese mecanismo de defensa, basado en decir que “antes estábamos peor”, implica aceptar “grados de corrupción tolerables”, algo que considera incompatible con la prometida “moral como política de Estado”. A su entender, se instaló un doble estándar entre la prédica ética del Gobierno y la forma concreta en que se resuelven los conflictos internos.
Señalamientos al rol del jefe de Gabinete y al impacto político
El diputado también se refirió a la situación del jefe de Gabinete, a quien describió como un funcionario “totalmente deslegitimado” frente a la opinión pública. Sostuvo que el caso dejó de ser un problema individual y pasó a comprometer directamente al Presidente. “Hoy ya no se trata solo de él, se trata del propio Presidente, que se expone al no tomar la decisión que buena parte de la sociedad espera”, argumentó.
Massot advirtió que, en estas condiciones, el jefe de Gabinete “no puede encabezar reuniones ni convocar a actores externos” porque, según indicó, su figura quedó “anulada” políticamente. Para el legislador, la falta de definiciones en estas situaciones debilita la autoridad del Gobierno y erosiona su capacidad de gestión a futuro.
Críticas al rumbo económico y a la “mano invisible” del mercado
En el plano económico, Massot cuestionó la estrategia oficial basada en un ajuste profundo y en la confianza casi exclusiva en el mercado como regulador. Señaló que el costo social de la baja de la inflación es “altísimo” en términos de caída de la actividad y del empleo, con sectores productivos en crisis y familias que “no llegan a fin de mes”.
El diputado advirtió que el Ejecutivo apuesta a la llamada teoría del derrame y a la “mano invisible” del mercado, bajo la idea de que los problemas se corregirán solos con el tiempo. Frente a este enfoque, remarcó la necesidad de una política industrial activa y de medidas que contemplen la producción y el trabajo nacional, en lugar de limitarse a una apertura económica sin redes de contención.
Una alternativa de centro y la construcción de consensos
Massot también se refirió al reordenamiento de la oposición y planteó que, antes de cualquier discusión electoral, es imprescindible acordar una hoja de ruta común. Entre los ejes que propuso como base de un programa de centro mencionó el equilibrio fiscal, el saneamiento del Banco Central y una agenda de desregulación, aunque “con conciencia industrial y de empleo nacional”.
- Equilibrio de las cuentas públicas sin desatender el impacto social del ajuste.
- Reforma y saneamiento del Banco Central para recuperar confianza en la moneda.
- Desregulación económica acompañada por políticas de apoyo a la producción.
- Defensa del empleo nacional y fortalecimiento del entramado industrial.
El legislador confirmó que mantiene conversaciones con dirigentes de distintos espacios y aclaró que el objetivo no es solo “juntar nombres”, sino verificar si existe un diagnóstico compartido. En su opinión, si se llega a un consenso programático, luego podría avanzarse en una primaria que ordene liderazgos dentro de un espacio de centro con responsabilidad fiscal y mirada productiva.
“En un sistema de balotaje, a un presidente que ya tiene más imagen negativa que positiva se le puede ganar, pero hace falta un liderazgo que inspire confianza y futuro, no una vuelta al pasado”, sostuvo Massot.
Desde esa perspectiva, el diputado considera que el oficialismo puede ser derrotado en las urnas si la oposición logra articular un proyecto claro, competitivo y con capacidad de ofrecer certidumbre económica y política a una sociedad atravesada por la inflación, el ajuste y la incertidumbre laboral.

