¿Puede la Tierra sobrevivir al final del Sol? La propuesta de salvación que parece ciencia ficción

Un nuevo estudio explica que, cuando el Sol se expanda y luego se reduzca a una enana blanca, el planeta quedaría primero amenazado por el calor extremo y después por la falta de luz y energía.

Una serie de salvaguardas tecnológicas podría mantener habitable la Tierra incluso cuando el Sol entre en su fase de gigante roja, dentro de unos 1.000 millones de años, según una propuesta del investigador independiente Gabriel Harry difundida este lunes en Phys.org.

En su trabajo, publicado en el Journal of the British Interplanetary Society, el científico explica que, a medida que el Sol se expanda, la Tierra correría el riesgo de ser engullida. Más tarde, cuando la estrella se contraiga hasta convertirse en una enana blanca, el sistema solar recibiría mucha menos luz y calor.

Comienza el reto para sobrevivir

Para evitar ese destino, Harry plantea instalar un gigantesco parasol en el punto de Lagrange 1, la región de equilibrio gravitacional entre la Tierra y el Sol, con el fin de bloquear parte de la radiación extrema cuando la estrella comience a crecer. Según su idea, la estructura podría construirse con materiales procedentes del planeta enano Ceres y de la Luna.

El plan también contempla reactores de fusión flotando en la atmósfera de Júpiter, encargados de generar energía artificial que sería enviada a la Tierra mediante láseres, reemplazando la luz solar bloqueada. Para impedir que el planeta sea absorbido, propone disparar un haz de oxígeno extraído de Júpiter que, al pasar cerca de la Tierra, aumentaría poco a poco su órbita mediante un efecto de honda gravitacional.

“El haz sería equivalente en masa a la mitad del caudal del Amazonas”, señala Harry. Su propuesta incluye también el uso de antimateria para mantener la actividad geológica del planeta y haces de hidrógeno para desplazar todo el sistema solar y evitar futuras colisiones galácticas.

El investigador estima que estas medidas requerirían entre mil y un millón de veces menos de energía que trasladar a la humanidad a otro sistema estelar, y que podrían permitir que la vida en la Tierra continúe durante billones de años, aunque bajo una fuente de luz artificial.

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