Aunque su papado fue breve, Formoso quedó en la historia por haber sido acusado en el juicio más absurdo de todos los tiempos.

El Concilio Cadavérico fue uno de los episodios más grotescos y surrealistas de la historia de la Iglesia Católica. En pleno siglo IX, durante el llamado “siglo de hierro” del papado, las disputas entre facciones italianas y germánicas alcanzaron su punto más oscuro: un Papa fue juzgado después de muerto.
La Figura de Formoso y su Ascenso al Papado
Formoso nació en Roma hacia el año 816. Destacado diplomático, logró convertir al rey Boris de Bulgaria y se ganó la estima del Papa Nicolás I. Pero su carrera eclesiástica quedó atravesada por tensiones políticas. Excomulgado por Juan VIII y luego rehabilitado, fue finalmente elegido Papa en 891. Su mandato se desarrolló entre conflictos por el control del imperio occidental.

El Juicio Post-mortem: El Concilio Cadavérico
Poco tiempo después de su muerte en 896, su enemigo Esteban VI alcanzó el papado. Al año siguiente, ordenó, insólitamente y con el único objetivo de brindar un escarmiento humillante y ejemplar, exhumar el cuerpo de Formoso para someterlo a juicio. Vestido con sus hábitos, el cadáver ya putrefacto -nueve meses después del fallecimiento- fue colocado en un trono y declarado culpable tras una insólita ceremonia. Se le arrancaron los ornamentos papales, le cortaron los dedos de la bendición y lo arrojaron al Tíber. Esta escena macabra simbolizó la decadencia institucional del momento.
La “Venganza Divina” y la Restauración de Formoso
Poco después, un terremoto sacudió Roma y los seguidores de Formoso tomaron represalias, asumiendo el fenómeno natural como una expresión de la ira de Dios por las acciones de Esteban. Así, Esteban VI fue depuesto y murió estrangulado en prisión. El Papa Teodoro II restituyó el honor de Formoso, recuperó su cuerpo y lo enterró en la Basílica de San Pedro. Años más tarde, Sergio III intentó repetir el juicio, pero el cadáver fue salvado y enterrado por última vez, cerrando así uno de los capítulos más oscuros de la historia papal.

