La economía de América Latina se desacelera hacia 2026

NewsITe
América Latina y el Caribe ingresan en una nueva fase de menor dinamismo económico. De acuerdo con el último informe del Banco Mundial, la región crecería apenas 2,2% en 2026, por debajo del 2,4% registrado el año pasado. El dato enciende una señal de alarma en términos de reducción de la pobreza, creación de empleo formal y capacidad de inversión pública.
El reporte, difundido a una semana de la reunión bianual del organismo, destaca que el escenario combina factores internos y externos: condiciones monetarias todavía estrictas para contener la inflación, incertidumbre en materia de políticas económicas, efectos climáticos adversos y un contexto internacional atravesado por tensiones geopolíticas.
Dentro del mapa regional, El Salvador, Paraguay y Argentina se ubican entre los países con mejor desempeño proyectado. Para El Salvador se estima un crecimiento del 4,5%, mientras que Paraguay alcanzaría 4,7%, impulsados por mejoras en seguridad, disciplina fiscal y un entorno más favorable para la inversión privada.
El caso argentino: tres años seguidos de crecimiento
Argentina figura con una expansión estimada del 2,1% y, de cumplirse las proyecciones, encadenaría tres años consecutivos de crecimiento entre 2025 y 2027, algo que no ocurre desde hace casi dos décadas. El Banco Mundial atribuye este repunte a un programa de ajuste fiscal, reformas tributarias orientadas a simplificar el sistema impositivo y una apertura gradual de la economía que favorece la llegada de capitales.
No obstante, el organismo advierte que el 2,1% previsto representa una desaceleración respecto del 4,5% registrado el año pasado. El desafío para el país será sostener la consolidación fiscal sin frenar la actividad, al tiempo que se impulsa la inversión productiva y se mejora la competitividad externa.
Brasil y México, señales de estancamiento
Las dos mayores economías latinoamericanas muestran un panorama más opaco. Brasil tiene una proyección de crecimiento del 2,1% y México apenas del 1,4%. Según el Banco Mundial, detrás de estas cifras se ubican las altas tasas de interés necesarias para moderar la inflación, junto con la incertidumbre sobre el rumbo de las políticas económicas y la menor tracción de la inversión pública.
El informe remarca que estos niveles de expansión resultan insuficientes para mejorar de manera sostenida los indicadores sociales. Una región que crece poco, advierten los técnicos, enfrenta más dificultades para reducir la informalidad laboral, ampliar el acceso a servicios básicos e impulsar la innovación tecnológica.
Riesgos: clima, energía y tensión geopolítica
Entre los principales riesgos identificados se encuentra la intensificación del fenómeno de El Niño, que puede golpear la actividad económica de diversas maneras: sequías que afectan a la generación hidroeléctrica, pérdidas en la producción agrícola y episodios de lluvias extremas que dañan infraestructura clave.
- Volatilidad en los precios internacionales de la energía, con impacto directo en la inflación regional.
- Posible necesidad de mantener tasas de interés altas por más tiempo, encareciendo el crédito.
- Escalada de tensiones en Medio Oriente, tras el conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que presiona al alza los precios del petróleo y el gas.
“América Latina y el Caribe tienen el potencial para alcanzar un crecimiento más sólido y ambicioso. Los países con marcos macroeconómicos robustos, instituciones fortalecidas y reformas están demostrando que es posible lograr un mayor dinamismo”, sostuvo Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del Banco Mundial para la región.
De cara a los próximos años, el Banco Mundial subraya que la clave para romper el techo del 2% anual será profundizar las reformas estructurales, mejorar la calidad del gasto público y fortalecer las instituciones. En ese escenario, América Latina podría transformar un contexto de fragilidad en una oportunidad para relanzar su crecimiento y reducir las brechas sociales.


