Padres toman una escuela en Catamarca por fondos del comedor

Padres reclaman transparencia por el comedor en la Escuela 336

Padres y alumnos frente a la Escuela 336 de Cóndor Huasi, Catamarca

NewsITe

La Escuela 336 “Julio Ricardo Figueroa”, ubicada en la localidad de Cóndor Huasi, departamento Belén, en Catamarca, se convirtió en el epicentro de una fuerte protesta impulsada por padres de alumnos, quienes decidieron tomar el edificio escolar para exigir explicaciones sobre el manejo de los fondos destinados al comedor escolar.

La medida, que comenzó el 24 de agosto, apunta a obtener información precisa sobre cómo se administraron las partidas alimentarias durante el período en que el establecimiento estuvo en refacciones y las clases se dictaron de manera virtual. En ese lapso, los estudiantes no asistían con normalidad al comedor, pero las familias sospechan que los recursos continuaron ejecutándose sin la debida claridad.

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De acuerdo con lo que trascendió, los padres aseguran que pidieron en reiteradas oportunidades datos concretos sobre montos recibidos, conceptos abonados y persona o área responsable de autorizar los gastos, pero señalan que las respuestas oficiales fueron incompletas o poco detalladas. Hasta el momento, no se presentó una auditoría ni existe una resolución judicial o administrativa que confirme irregularidades, por lo que el reclamo se centra en la necesidad de transparencia y acceso a la información pública.

Durante la toma estuvo presente una supervisora educativa, aunque los manifestantes consideraron insuficiente su intervención y reclamaron la llegada de funcionarios del Ministerio de Educación de la provincia. El objetivo es acceder a documentación que permita reconstruir el circuito de los recursos asignados al comedor de la Escuela 336 en el período en cuestión.

Presión sobre la gestión Jalil y el programa alimentario

El caso impacta directamente en la gestión del gobernador Raúl Jalil, dado que el servicio de comedores escolares fue presentado por el Ejecutivo provincial como una de sus principales políticas de contención social. En mayo, el Gobierno de Catamarca anunció un incremento significativo del presupuesto mensual para comedores, que pasó de $438.618.000 a $1.079.908.560, con una ampliación de $641.290.560 para establecimientos de toda la provincia.

Según la proyección oficial, el refuerzo alcanzaría a 52.912 alumnos. Para las escuelas de período común se estimó un valor aproximado de $2.000 por ración, mientras que en las de período especial las cifras oscilarían entre $3.000 y $8.000, en función de las condiciones geográficas y operativas. El departamento Belén fue mencionado entre los beneficiados por esta política.

Sin embargo, el aumento global de la partida no responde a la pregunta clave de las familias: cómo se ejecutó el dinero en una escuela concreta. La información divulgada por el Gobierno describe montos totales, cantidad de beneficiarios y valores promedio, pero no detalla el movimiento específico de fondos en la Escuela 336 durante los meses de obras y clases remotas.

Responsabilidades cruzadas y antecedentes del conflicto

  • La conducción de la escuela y su supervisión dependen de la estructura del Ministerio de Educación.
  • Las partidas para comedores se canalizan a través del Programa Igualdad de Oportunidades, bajo el Ministerio de Desarrollo Social.
  • La respuesta oficial debería incluir datos sobre transferencias, rendiciones y controles de ambos organismos.
  • No se difundió hasta ahora una auditoría pública específica sobre el comedor de la Escuela 336.

Fuentes vinculadas al sistema educativo señalan que, al intervenir dos carteras en la administración del servicio alimentario, cualquier rendición completa debe detallar qué montos se giraron, en qué fechas, quién los recibió, cómo se justificaron los gastos y qué controles se aplicaron en cada etapa. Esa información, aseguran los padres, es la que aún no se les facilitó de manera clara.

El conflicto actual no es el primero en el edificio escolar. En 2024, la comunidad educativa ya había recurrido a una toma para reclamar por problemas eléctricos y de mampostería. Aquella protesta culminó con un compromiso de obras de reparación. La nueva ocupación, en cambio, tiene como eje exclusivo la rendición de los fondos del comedor durante el período de refacciones y clases virtuales.

Las familias insisten en que no acusan formalmente un desvío comprobado de recursos, pero exigen conocer con precisión cómo se usó cada peso destinado a la alimentación de los alumnos mientras el servicio presencial estuvo afectado.

Al cierre de esta edición, la toma de la Escuela 336 continuaba y los padres mantenían su pedido de respuesta directa a las autoridades provinciales. En un contexto de creciente demanda social por transparencia en el uso de fondos públicos, el caso de Cóndor Huasi se suma a otros reclamos que ponen bajo la lupa la gestión de los programas alimentarios en las provincias.

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