El inicio del conflicto en el Atlántico Sur

NewsITe
En la madrugada del 2 de abril de 1982 se puso en marcha la operación militar que abrió uno de los capítulos más intensos de la historia reciente argentina: el desembarco en las Islas Malvinas. La acción, bautizada como Operación Rosario, permitió que las fuerzas armadas argentinas recuperaran el control del archipiélago en cuestión de horas, dando inicio al conflicto bélico con el Reino Unido que se extendería por 74 días.
El comando de la Fuerza de Desembarco estuvo a cargo del contraalmirante Carlos Alberto Büsser, responsable de coordinar a infantes de marina, comandos anfibios y unidades del Ejército Argentino. El operativo se mantuvo bajo un estricto secreto incluso para buena parte del personal embarcado, con el objetivo de evitar filtraciones y garantizar el efecto sorpresa sobre las autoridades británicas establecidas en el territorio.
Horas antes del inicio formal de la operación, Büsser dirigió una arenga a sus hombres desde el buque ARA Cabo San Antonio. En ese mensaje dejó planteado con claridad el propósito central: desembarcar en las islas, desalojar a las autoridades británicas y, al mismo tiempo, respetar a la población civil residente en el archipiélago. Esa consigna se transformó en una de las marcas distintivas del operativo inicial.
Desembarco en Puerto Argentino y toma de la capital
El despliegue comenzó en la noche del 1.º de abril de 1982. Grupos de comandos anfibios desembarcaron en Playa Verde y en las inmediaciones de la residencia del entonces gobernador británico, en la actual ciudad de Puerto Argentino. El objetivo era asegurar los puntos estratégicos de la zona y preparar el avance de las fuerzas principales.
A las 06:15 del 2 de abril, vehículos anfibios blindados tomaron control del aeropuerto local, una pieza clave para el movimiento de tropas. Esa maniobra permitió el aterrizaje de aviones C-130 Hércules, que trasladaron refuerzos, equipamiento y material logístico para consolidar la presencia argentina en las islas.
En los alrededores de la casa del gobernador se registraron enfrentamientos breves pero intensos. En ese contexto perdió la vida el capitán de corbeta Pedro Edgardo Giachino, considerado el primer caído argentino de la operación. Poco después, hacia las 09:30, el gobernador británico Rex Hunt aceptó negociar su rendición, lo que selló el control argentino sobre la capital del archipiélago.
Objetivos políticos, respuesta británica y memoria
La Operación Rosario tenía como objetivo inmediato recuperar el control efectivo de las islas y forzar la apertura de una instancia de negociación diplomática con el Reino Unido. Sin embargo, la respuesta del gobierno británico fue el envío de una poderosa fuerza de tareas hacia el Atlántico Sur, lo que derivó en la Guerra de Malvinas, un conflicto que se desarrolló entre abril y junio de 1982.
El operativo del 2 de abril se caracterizó por su rapidez y coordinación: en pocas horas, fuerzas anfibias, comandos especiales y apoyo aéreo lograron asegurar los puntos neurálgicos del archipiélago. Esa ofensiva inicial, más allá del desenlace posterior de la guerra, quedó inscripta en la memoria colectiva como un hito militar y político.
En la Argentina, cada 2 de abril se conmemora el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. La fecha busca rendir homenaje a quienes combatieron en el conflicto y a los más de 600 argentinos que perdieron la vida durante la guerra, tanto en el frente de combate como en acciones posteriores vinculadas al conflicto. Los actos oficiales, las vigilias y las ceremonias en todo el país reafirman año tras año el reclamo de soberanía y el compromiso de mantener vivo el recuerdo de Malvinas.
La Operación Rosario marcó el inicio de un conflicto que aún resuena en la memoria argentina, y sigue siendo un punto de referencia obligado para comprender la relación del país con las Islas Malvinas y su reclamo histórico de soberanía.
Cuatro décadas después, el análisis de aquellos hechos combina el reconocimiento a los veteranos con el debate sobre las decisiones políticas y militares de la época, en un ejercicio de memoria que busca aprender del pasado sin renunciar al reclamo pacífico por las islas.

