Los accesos bloqueados por el lodo complican la búsqueda de posibles sobrevivientes. Algunos trabajadores lograron comunicarse para pedir ayuda cuando ocurrió el desastre.

A casi una semana de las devastadoras inundaciones provocadas por el colapso de un glaciar, el número de víctimas mortales superó las 939 en Nepal, mientras que unas 3.925 personas permanecen desaparecidas en los valles arrasados por una avalancha de lodo y escombros. La cifra de desaparecidos asciende a alrededor de 4.500 al incluir también al Tíbet.
Los operativos de rescate continúan y una de las principales preocupaciones está puesta en los trabajadores de proyectos hidroeléctricos. Una asociación del sector privado que representa a las compañías eléctricas informó que al menos 900 empleados continúan sin ser localizados en 12 proyectos dañados por las inundaciones en los distritos nepaleses de Rasuwa y Nuwakot.
Los equipos trabajan contra el tiempo para encontrar posibles sobrevivientes. El ejército de Nepal informó que recuperó otros cuatro cuerpos de tres túneles mientras avanzan las tareas para ingresar a las estructuras bloqueadas.
Una carrera contrarreloj dentro de los túneles
Algunos trabajadores consiguieron llamar para pedir ayuda cuando ocurrió el desastre el miércoles pasado. Otros lograron escapar y posteriormente informaron a las autoridades y a sus familiares que muchos de sus compañeros todavía permanecían dentro de los túneles, según indicó Mohan Kumar Dangi, presidente de la Asociación de Productores Independientes de Energía de Nepal (IPPAN).
Los rescatistas concentran gran parte de sus esfuerzos en estas estructuras, construidas para controlar el flujo del agua en las centrales hidroeléctricas. Los equipos intentan avanzar por los túneles subterráneos para alcanzar los sectores donde podrían encontrarse los trabajadores.
“Estos túneles son lo suficientemente grandes como para que pasen camiones”, señaló Jakob Steiner, geocientífico de la Universidad de Graz, en Austria, que actualmente tiene su base en Daca, Bangladesh.
El especialista agregó: “Y, por lo que entendemos, han logrado llevar oxígeno a algunos de los que están atrapados y ahora están tratando de rescatarlos. Sin embargo, es una carrera contra el tiempo, porque la gente necesita comida y agua”.
Los trabajos presentan importantes dificultades debido a que los equipos de emergencia encontraron varios accesos bloqueados por el lodo. Los rescatistas utilizan cargas explosivas para intentar abrir pasos y también descienden desde la superficie hacia el interior de algunos túneles mediante cuerdas.
Cientos de desaparecidos en proyectos hidroeléctricos
Uno de los puntos más críticos se encuentra en el Proyecto Hidroeléctrico Upper Trishuli-1, ubicado en el distrito de Rasuwa. Al menos 576 personas permanecían desaparecidas allí y se estima que unas 300 podrían encontrarse atrapadas dentro de uno de los túneles.
En el Proyecto Hidroeléctrico Trishuli-3, los equipos buscaban una forma de descender aproximadamente 15 metros dentro de un túnel para alcanzar el lugar donde creen que permanecen personas atrapadas. Así lo explicó el general de brigada Raja Ram Basnet, portavoz del ejército de Nepal.
Las operaciones continúan sin descanso y también cuentan con la participación de equipos de rescate provenientes de India, China y Corea del Sur.
Según las autoridades nepalesas, 279 personas fueron rescatadas durante los últimos días de los túneles pertenecientes a diferentes centrales hidroeléctricas. La mayoría se encontraba en las galerías de Upper Trishuli-1.
Todavía no existe certeza sobre la cantidad de trabajadores que permanecían dentro de las estructuras cuando ocurrió la tragedia. Una estimación indica que eran unos 500, mientras que el Gobierno sostiene que alrededor de un centenar de trabajadores podrían continuar con vida dentro de varios túneles.
El desastre también golpeó al Tíbet
Las consecuencias de las inundaciones también alcanzaron al Tíbet, donde los datos oficiales indican que al menos 16 personas murieron y otras 546 permanecen desaparecidas. Sin embargo, las cifras resultan difíciles de verificar.
Mientras continúan las búsquedas, Nepal comenzó a sepultar a las víctimas. Varios cuerpos recuperados en los valles del Himalaya todavía no pudieron ser identificados y son enterrados después de que las autoridades toman muestras de ADN para determinar posteriormente sus identidades.
La magnitud del desastre también se refleja en la cantidad de damnificados. Según la Cruz Roja, al menos 93.000 personas resultaron afectadas por las inundaciones, mientras numerosas viviendas quedaron destruidas o sufrieron graves daños.

