La jurista sudafricana ironizó tras conocerse el fallo del Comité Nobel

NewsITe
La reconocida jurista sudafricana Navanethem “Navi” Pillay apeló al humor al enterarse de la decisión del Comité Nobel de la Paz. Durante una cumbre sobre derecho internacional en Núremberg, Alemania, pidió en tono de broma que el auditorio aplaudiera “un poco más fuerte” para que el premio pudiera ser compartido con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La escena fue registrada por Agnes Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional, y rápidamente se difundió en distintos medios internacionales. Según los presentes, la ocurrencia de Pillay, de 85 años, desató una mezcla de risas y aplausos en el auditorio, que seguía con atención la sesión cuando se conoció la noticia del galardón.
Pillay, ex Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos y con una extensa trayectoria en tribunales internacionales, aclaró luego que quería asegurarse de que la información sobre el premio fuera cierta, apelando a su formación de abogada y jueza. Su comentario sobre Trump apuntó a las reiteradas ocasiones en que el exmandatario norteamericano sostuvo públicamente que merece el Premio Nobel de la Paz.
Guerra en Gaza y acusaciones de genocidio contra Israel
En su intervención, la jurista también recordó su reciente labor vinculada a la guerra en Gaza. Pillay presidió la comisión internacional independiente de investigación de la ONU que acusó a Israel de cometer actos de genocidio en la Franja, uno de los informes más controvertidos y discutidos en el escenario diplomático global.
Su trabajo en esa comisión reforzó su perfil como una de las voces más influyentes en materia de derechos humanos y derecho internacional humanitario. La referencia a Gaza durante el mismo encuentro en el que se conoció su distinción permitió vincular el reconocimiento del Nobel con su rol en investigaciones sobre crímenes de guerra y violaciones graves a los derechos humanos.
Trump, el Nobel y el gesto de María Corina Machado
Donald Trump ha insistido en varias oportunidades en que debería recibir el Premio Nobel de la Paz, argumentando que contribuyó a poner fin o prevenir hasta ocho conflictos bélicos durante su gestión. Incluso en las últimas horas volvió a reclamar el galardón, en línea con su histórica reivindicación de ese reconocimiento internacional.
En enero pasado, la dirigente opositora venezolana María Corina Machado le ofreció simbólicamente su medalla a Trump, un gesto que fue interpretado como un respaldo político y un intento de instalar la idea de que el exmandatario republicano merecería la distinción. El chiste de Pillay, aludiendo a la posibilidad de compartir el premio, se inscribe en ese contexto de reclamos y gestos simbólicos en torno al Nobel de la Paz.
“Si aplauden un poco más fuerte, podría compartir el premio con Trump”, lanzó Navi Pillay, desatando risas y aplausos en el auditorio de Núremberg.
La anécdota resume el contraste entre la figura de una jurista con décadas de trabajo en derechos humanos y la insistencia de Trump en reclamar para sí un reconocimiento que, según los criterios del Comité Nobel, responde a otros parámetros y trayectorias. La escena, seguida con atención también desde América Latina, volvió a poner en el centro del debate el alcance político del Premio Nobel de la Paz.

