Nardini reparte diplomas y crece la incógnita laboral en Malvinas

NewsITe
El intendente de Malvinas Argentinas, Leo Nardini, encabezó en el Polideportivo Braian Toledo de Los Polvorines un acto masivo de entrega de 1.989 diplomas a vecinos que completaron cursos de oficios y capacitaciones laborales. La postal le permitió a la gestión mostrar volumen y presencia territorial, pero también encendió un interrogante clave: cuántos de esos certificados se transforman en empleo real y cuántos quedan en una foto de campaña.
Según se informó, el Centro Municipal de Estudios ofrece más de 60 cursos gratuitos vinculados al mundo del trabajo, la tecnología y los oficios tradicionales. En el último cuatrimestre, otras 978 personas participaron de masterclass específicas y, desde la creación del espacio, alrededor de 20.000 habitantes del distrito pasaron por sus aulas. La oferta incluye propuestas como gastronomía, barbería, mecánica, carpintería, programación, inteligencia artificial, videojuegos y marketing digital.
En términos de comunicación política, las cifras resultan contundentes y refuerzan la idea de un municipio activo en materia de formación. Sin embargo, detrás de la puesta en escena aparece el problema estructural del conurbano: la falta de empleo formal y sostenido. Si miles de vecinos buscan en estos cursos una “salida laboral”, la pregunta inevitable es qué ocurre una vez que termina la capacitación y se guarda el diploma.
Fuentes del distrito señalan que el objetivo oficial es brindar herramientas para la inserción laboral, el desarrollo de emprendimientos propios y la mejora del ingreso familiar. No obstante, especialistas en políticas públicas subrayan que la eficacia de estos programas se mide con un dato duro: el porcentaje de egresados que consiguen trabajo registrado, que inician un proyecto productivo formalizado o que logran aumentar de manera estable sus ingresos.
Del aula al trabajo: el desafío de medir resultados
En este contexto, distintos actores sociales reclaman a la comuna que transparenta el funcionamiento integral del programa. Entre los puntos señalados aparecen:
- Las tasas de inserción laboral de los egresados a corto y mediano plazo.
- Los convenios vigentes con empresas, cámaras y comercios de la zona.
- El presupuesto destinado al sistema de capacitaciones y su evolución en los últimos años.
- Los criterios de inscripción y priorización de beneficiarios en un distrito con alta demanda social.
- El seguimiento que se realiza sobre quienes completan los cursos y buscan trabajo.
Sin datos públicos sobre inserción laboral, cualquier programa de oficios corre el riesgo de convertirse en una fábrica de diplomas antes que en una verdadera política de empleo.
Las certificaciones con aval universitario aportan formalidad y prestigio académico, pero no resuelven por sí mismas la cuestión de fondo: la falta de un mercado laboral capaz de absorber a los vecinos formados. En Malvinas Argentinas, como en otros municipios del conurbano bonaerense, la brecha entre capacitación y trabajo efectivo puede transformar una política bien intencionada en una promesa incompleta.
La gestión de Nardini exhibe con orgullo casi dos mil nuevos diplomas en un solo tramo, señal de un fuerte interés social por capacitarse y mejorar las oportunidades. El desafío, ahora, pasa por dar el siguiente paso: mostrar con la misma claridad cuántos de esos vecinos dejaron de buscar una oportunidad y lograron convertir su formación en un ingreso estable. Solo entonces el programa podrá ser evaluado como una política pública sólida y no solo como un recurso de campaña.

