Interna peronista tensa la gestión de Selci en Hurlingham

La disputa entre La Cámpora y el kicillofismo complica al municipio

Damián Selci, intendente de Hurlingham, en el centro de la interna peronista

NewsITe

La interna del peronismo bonaerense volvió a colocar a Hurlingham en el centro de la escena política. El intendente Damián Selci, referente de La Cámpora, enfrenta un escenario cada vez más complejo, atravesado por las tensiones entre el sector cristinista y el espacio alineado con el gobernador Axel Kicillof.

Según trascendió en ámbitos partidarios, el distrito se consolida como uno de los posibles focos de disputa abierta por la intendencia en el armado 2025. Del otro lado del ring político asoma la figura del exintendente Juan Zabaleta, dispuesto a volver a competir y a reposicionarse como referencia local del peronismo tradicional.

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Este tablero de fuerzas amenaza con convertir la gestión cotidiana en un terreno de especulaciones. Cada decisión de gobierno —desde una obra pública hasta la designación de un funcionario— corre el riesgo de ser leída en clave interna, más vinculada a la pulseada entre La Cámpora y el kicillofismo que a las necesidades de los vecinos.

Un municipio atrapado entre las facciones

Cuando asumió, Selci buscó instalar la idea de una administración ordenada, con impronta propia y agenda de gestión. Sin embargo, la eventual competencia con Zabaleta vuelve a exponer una debilidad estructural: Hurlingham puede transformarse en un botín dentro de la disputa por la conducción del peronismo provincial, relegando a segundo plano la discusión sobre resultados concretos.

En ese contexto, se reabre una pregunta que parecía saldada: quién conduce realmente el peronismo en Hurlingham. Una eventual primaria intensa, con el exintendente enfrentando al actual jefe comunal, podría traducirse en una confrontación de aparatos partidarios más que en un debate profundo sobre políticas públicas.

El desafío para el oficialismo local es evitar que la campaña se adelante y colonice la agenda municipal. Seguridad, salud, mantenimiento urbano, transporte y empleo aparecen como ejes donde la comunidad reclama respuestas concretas, lejos de la lógica de alineamientos internos y especulaciones de poder.

El impacto en la gestión y el humor social

En la política bonaerense se advierte que, si la interna escala, el desgaste puede llegar mucho antes de la elección. Las experiencias recientes muestran que, cuando la disputa se instala demasiado temprano, la gestión tiende a paralizarse o a orientarse casi exclusivamente a cuidar posiciones propias.

  • Riesgo de que Hurlingham quede reducido a escenario de pelea entre facciones.
  • Dudas sobre la prioridad del oficialismo: gestión o supervivencia política.
  • Reaparición de Zabaleta como contendiente con discurso crítico hacia La Cámpora.
  • Vecinos en medio de una tensión que excede lo estrictamente municipal.

La principal incógnita para los próximos meses será si Selci logra mostrar resultados de gestión que lo despeguen de la lógica de guerra interna y lo reafirmen como intendente antes que como jefe de una facción.

Mientras tanto, en los pasillos del peronismo bonaerense se mira con atención lo que ocurra en Hurlingham. El distrito funciona como termómetro de la relación entre cristinismo y kicillofismo y, al mismo tiempo, como prueba de hasta dónde puede tensarse la interna sin que la administración local quede completamente subordinada a la batalla por el poder.

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