Murió Enrique Otranto, figura del teatro, cine y TV argentinos

Despedida a Enrique Otranto, actor de raza de la escena nacional

Retrato del actor argentino Enrique Otranto

NewsITe

El mundo artístico argentino despide a Enrique Hugo Abel Otranto, actor de extensa y sólida trayectoria en teatro, cine y televisión, quien falleció a los 78 años. La noticia fue confirmada por la Asociación Argentina de Actores, que informó que el deceso se produjo el 31 de julio y expresó sus condolencias a familiares, colegas y amigos. El intérprete, nacido el 2 de diciembre de 1947, estaba afiliado al organismo gremial desde 1974.

Otranto formó parte de una generación de actores que construyó su carrera sobre las tablas, en el cine nacional y en la televisión abierta, combinando trabajos populares con propuestas de fuerte carácter artístico. Su presencia fue constante a lo largo de varias décadas, tanto en producciones comerciales como en proyectos de teatro independiente.

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En sus inicios, Otranto se destacó en espectáculos de café concert, un formato muy difundido en la Argentina de los años setenta. Junto al actor Danilo Devizia integró distintas propuestas que recorrieron pequeños escenarios del país, entre ellas el recordado “¡Y dos de cuerpo!”, que marcó uno de sus primeros grandes acercamientos al público.

Trayectoria teatral y paso por Teatro Abierto

En teatro, Enrique Otranto integró elencos de numerosas obras que lo consolidaron como un intérprete versátil. Participó en puestas como ¡No te mueras nunca!, El misántropo, El chalé de Gardel, Las aventuras de Paloma, Lily-Lily, Escándalo internacional, Las ridículas preciosas, Soufflé y A la lata, al latero (historia de un pueblo entero), entre muchas otras.

También actuó en títulos como El Zorro, Dando pasos, Dos señores malcriados, Diatriba de amor contra un hombre sentado, Las de enfrente, Cuatrimonios y Me llamo Juan Ramón Jiménez, demostrando un registro que iba de la comedia al drama, con especial cuidado por el trabajo de texto y de construcción de personajes.

Uno de los hitos de su carrera fue su participación en el ciclo Teatro Abierto 83, movimiento cultural que marcó un antes y un después en la escena argentina de los años ochenta, en plena recuperación democrática. Allí integró el elenco de la obra Hoy se comen al flaco, sumando su voz a un espacio que defendió la libertad de expresión y la creación colectiva.

Del cine nacional a la televisión de época

En la pantalla grande, Otranto dejó su sello en varias películas emblemáticas de la filmografía nacional. Formó parte de títulos como Historias mínimas, Tiempo de revancha, Los chicos de la guerra, Flores robadas en los jardines de Quilmes, Tacos altos, Correccional de mujeres, Siempre es difícil volver a casa, El sueño de los héroes, La discoteca del amor y Ay, Juancito, entre otros.

En muchas de esas producciones compartió elenco con figuras centrales del cine argentino y trabajó bajo la dirección de realizadores de distintas generaciones. Sus papeles, en ocasiones secundarios pero siempre sólidos, aportaron humanidad y espesor dramático a relatos que hoy forman parte de la memoria audiovisual del país.

Su presencia en televisión fue igualmente extensa. Participó en ficciones y programas como Hombres de ley, Nano, Los buscas de siempre, Los especiales de ATC, Lo imperdonable, Mesa de Noticias, Agustina, La Casa Nostra, La bonita página, El ciclo de Guillermo Bredeston y Nora Cárpena, Un cortado – historias de café, Es de noche y el Chantecler y la versión televisiva de Esperando la carroza, entre otras producciones que marcaron época en la pantalla chica.

La Asociación Argentina de Actores despidió a Enrique Otranto recordando su extensa trayectoria y su compromiso con la profesión, al que se había sumado formalmente en 1974 cuando ingresó al gremio.

Con su fallecimiento, el espectáculo argentino pierde a un intérprete de raza, de bajo perfil mediático pero muy respetado por colegas y directores. Su trabajo deja una huella en escenarios, sets de filmación y estudios de TV que ayudaron a construir parte de la cultura popular del país. Su nombre se suma hoy al de tantos artistas que, desde distintos lugares, sostuvieron la vigencia del teatro nacional, acompañaron el desarrollo del cine argentino y fueron parte de la historia de la televisión abierta.

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