Irlanda venció 3-0 a Israel este domingo por la Nations League, en Debrecen, Hungría, después de una previa marcada por un fuerte debate alrededor de la disputa del encuentro. El arquero Gavin Bazunu abandonó la concentración y se negó a jugar, el plantel decidió presentarse después de una extensa discusión interna y los futbolistas irlandeses utilizaron brazaletes negros y evitaron estrechar las manos de sus rivales antes del comienzo.

Irlanda derrotó 3-0 a Israel este domingo en un partido de la Nations League que llegó rodeado de una controversia que excedió ampliamente lo deportivo. El encuentro se disputó en el Nagyerdei Stadion de Debrecen, Hungría, después de días de reclamos para que la selección irlandesa no se presentara debido a las acciones militares israelíes en Gaza.
La tensión alcanzó su punto máximo durante el sábado. Una conferencia de prensa y el entrenamiento de Irlanda fueron postergados mientras los jugadores mantuvieron una reunión de aproximadamente cuatro horas para discutir si debían disputar el encuentro. Finalmente, una mayoría decidió jugar, aunque la Federación Irlandesa no informó públicamente el resultado exacto de la votación.
El arquero Gavin Bazunu tomó una decisión diferente. Abandonó la concentración y comunicó que no participaría de los partidos frente a Israel porque consideraba que hacerlo iba en contra de sus convicciones. El futbolista aclaró expresamente que su posición no estaba dirigida contra el pueblo israelí ni contra la comunidad judía, sino que respondía a su rechazo a la muerte de civiles en el conflicto.
La salida de Bazunu provocó incluso una situación particular en la conformación del plantel. Como UEFA exige tres arqueros registrados, el defensor Jimmy Dunne apareció formalmente inscripto como tercer guardameta junto a Caoimhín Kelleher y Max O’Leary.
Sin saludo y con brazaletes negros
La decisión de jugar no significó que el plantel irlandés dejara de expresar su posición. Antes del encuentro, los futbolistas utilizaron brazaletes negros y no hubo apretones de manos entre los jugadores de ambas selecciones durante el protocolo previo.

Los jugadores irlandeses también bajaron sus cabezas durante la ejecución del himno israelí. La Federación de Irlanda había anticipado un día antes que el equipo utilizaría los brazaletes “en reconocimiento de todas las vidas perdidas en el conflicto” y que no participaría de algunos componentes de la ceremonia previa.
La Federación Israelí había anticipado, por su parte, que sus futbolistas ofrecerían el saludo antes del partido y que respetarían la decisión que tomaran sus rivales. Su responsable de comunicación, Shlomi Barzel, había afirmado el sábado que “el fútbol ha ganado” después de conocerse la votación mediante la cual el plantel irlandés resolvió presentarse.
Un partido discutido durante meses
La controversia no comenzó este fin de semana. Meses antes, la Federación Irlandesa había impulsado ante UEFA una iniciativa para excluir a Israel de las competiciones internacionales. El organismo europeo no avanzó con esa petición y los dos países terminaron compartiendo grupo en la Nations League.
En los días previos al encuentro, más de 160 deportistas irlandeses firmaron una carta reclamando un boicot. También hubo manifestaciones y pedidos para que el seleccionado no disputara el partido, mientras sectores políticos irlandeses reclamaron al Gobierno que interviniera.
El entrenador de Irlanda, Heimir Hallgrimsson, había expresado públicamente su incomodidad con la disputa de los encuentros. Sus declaraciones generaron además una dura respuesta de la Federación Israelí, profundizando un enfrentamiento verbal que acompañó toda la previa.
Las condiciones de seguridad también alteraron completamente el escenario habitual de un encuentro internacional. La Federación Irlandesa había decidido no vender entradas a sus propios seguidores para ninguno de los dos partidos frente a Israel. Para el encuentro de este domingo se habían comercializado alrededor de 150 localidades destinadas a aficionados israelíes, según informó la federación de ese país.
Irlanda respondió dentro de la cancha
Después de una previa que puso incluso en duda la realización del encuentro, Irlanda terminó imponiéndose con claridad. El seleccionado marcó sus tres goles durante el primer tiempo y derrotó 3-0 a Israel.
El resultado cerró así un fin de semana particularmente complejo para el seleccionado irlandés, aunque no terminó con la controversia. Irlanda e Israel deberán volver a enfrentarse el próximo 4 de octubre, esta vez con el conjunto irlandés como local nominal en Bačka Topola, Serbia.
Ese segundo encuentro tampoco se disputará en Irlanda y está programado a puertas cerradas. La decisión había sido adoptada previamente por la Federación Irlandesa por razones operativas y de seguridad, por lo que la discusión que atravesó el partido de este domingo volverá a acompañar a ambas selecciones cuando se encuentren nuevamente dentro de una semana.

