Argentina, subcampeona del mundo entre dudas y certezas

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La Selección argentina cerró su participación en el Mundial 2026 con un sabor agridulce. El equipo de Lionel Scaloni volvió a meterse en la definición de una Copa del Mundo, pero cayó 1-0 ante España en una final en la que quedó expuesto desde el juego, más allá de la paridad que marcó el resultado hasta el segundo tiempo del alargue.
El camino de la Albiceleste comenzó con resultados contundentes en la fase de grupos, aunque sin mostrar la solidez futbolística que se esperaba del vigente campeón. Argentina se impuso 3-0 a Argelia, 2-0 a Austria y 3-1 a Jordania, terminó primera e invicta, pero en todos esos partidos se repitió una señal de alarma: el equipo perdió la batalla en la mitad de la cancha y le costó recuperar la pelota frente a rivales, en los papeles, claramente inferiores.
En la instancia de eliminación directa los problemas se profundizaron. En el cruce ante Cabo Verde, la Selección necesitó del tiempo extra para lograr un trabajado 3-2 en un partido que, por momentos, se le escapaba del control. Ya en octavos de final, Argentina estuvo al borde del papelón frente a Egipto: debió remontar una desventaja de dos goles y recién en el tramo final consiguió darlo vuelta de manera épica, en menos de 15 minutos.
Un recorrido lleno de sufrimiento hasta la final
Los cuartos de final contra Suiza expusieron otra vez las dificultades colectivas. Pese a jugar gran parte del encuentro con un futbolista más, al equipo argentino le costó muchísimo imponer condiciones y recién en el tiempo extra pudo resolver la serie con un 3-1 que no reflejó el desarrollo, cargado de imprecisiones y dudas en la elaboración del juego.
El punto más alto del torneo apareció en semifinales, frente a Inglaterra. Allí la Selección mostró carácter y reacción: tras empezar en desventaja, consiguió dar vuelta el resultado en el tramo final del partido con los goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez, en uno de los triunfos más festejados del ciclo Scaloni por la jerarquía del rival y el contexto mundialista.
La ilusión chocó finalmente con España en el partido decisivo. El equipo europeo dominó largos pasajes del encuentro, marcó diferencias en el mediocampo y obligó a Argentina a replegarse cerca de su propio arco. Aunque el marcador recién se destrabó a los 110 minutos, con el gol de Ferrán Torres en el segundo tiempo del alargue, la sensación fue de una superioridad española casi abrumadora, con la Selección generando peligro únicamente en los últimos intentos desesperados.
Balance: resultado positivo, juego preocupante
En términos de resultados, el balance no es negativo: Argentina volvió a disputar una final mundialista, sumó victorias cargadas de dramatismo como la obtenida ante Inglaterra y disfrutó de actuaciones emocionantes de Lionel Messi, todavía decisivo en varios pasajes del torneo. La competitividad en instancias límite sigue siendo un sello de este ciclo.
Sin embargo, el rendimiento colectivo dejó más interrogantes que certezas. El funcionamiento del mediocampo estuvo lejos del nivel esperado, la presión para recuperar el balón fue deficiente y se repitieron falencias en zonas clave, como el lateral derecho y la generación de juego entre líneas. El desafío hacia adelante será renovar piezas, ajustar la estructura táctica y sostener la competitividad sin depender tanto de individualidades.
El subcampeonato prolonga la vigencia de la Selección en la élite mundial, pero también enciende luces de alarma sobre el recambio y la idea de juego de cara al próximo ciclo.
Con la final perdida ante España, la Selección argentina cierra un Mundial 2026 que combina orgullo por el recorrido y preocupación por la forma. El trabajo de Scaloni y su cuerpo técnico, junto con la aparición de nuevas figuras, será clave para definir si este torneo fue solo un tropiezo en el juego o el inicio de una etapa que necesita una profunda revisión.

