La falta de agua puede aumentar el estrés y la ansiedad, según especialistas

Diversos estudios y especialistas en salud advierten que una hidratación insuficiente puede alterar el funcionamiento del organismo, elevar los niveles de cortisol y favorecer la aparición de síntomas como irritabilidad, fatiga y ansiedad.

La falta de agua en el organismo no solo afecta el rendimiento físico, sino que también puede influir en el estado de ánimo y aumentar los niveles de estrés y ansiedad. Así lo señalan distintos especialistas e investigaciones que analizaron la relación entre la hidratación y el funcionamiento del sistema nervioso.

Según un informe publicado por The New York Times, el vínculo entre el consumo de agua y la reducción del estrés despertó un creciente interés entre investigadores y médicos, quienes evaluaron tanto sus efectos fisiológicos como su impacto sobre el bienestar emocional.

Los estudios coinciden en que una deshidratación, incluso leve, puede alterar el equilibrio hormonal del cuerpo y elevar los niveles de cortisol, la principal hormona relacionada con la respuesta al estrés.

En ese contexto, la doctora Lisa Mosconi, directora del Laboratorio de Neurociencia Nutricional de la Universidad de Cornell, afirmó al Washington Post: “La deshidratación leve afecta la función cerebral y puede hacer que las personas se sientan más ansiosas o irritables”.

Cómo influye la hidratación en el organismo

De acuerdo con el Washington Post, mantener una hidratación adecuada favorece el funcionamiento del sistema nervioso y permite que el organismo responda de manera más eficiente frente a situaciones de tensión.

El doctor James Huddleston, especialista en medicina interna del Hospital Stanford, explicó: “Beber agua de forma regular contribuye a mantener los sistemas fisiológicos en equilibrio, lo que permite que el organismo reaccione de manera más eficiente frente a factores estresantes”.

El profesional aclaró además que el agua no constituye un tratamiento para el estrés, aunque sí representa un componente importante dentro de un enfoque preventivo para el cuidado de la salud.

Los médicos consultados por ese medio también advirtieron que una hidratación insuficiente puede provocar dolor de cabeza, fatiga e irritabilidad, síntomas que favorecen la aparición del estrés.

En la misma línea, Lisa Mosconi señaló: “La falta de agua produce cambios en la concentración de ciertas hormonas relacionadas con el estrés, como el cortisol”. Según la especialista, mantener un consumo regular de agua ayuda a conservar esos niveles dentro de parámetros normales y favorece una mayor estabilidad emocional.

Además, The New York Times recopiló testimonios de personas que aseguraron haber experimentado una disminución de la ansiedad luego de incrementar su consumo diario de agua. No obstante, los especialistas remarcaron que la hidratación no reemplaza los tratamientos médicos destinados al manejo del estrés.

Qué recomiendan los especialistas

Un informe de la Mayo Clinic, citado por CNN Health, sostiene que una deshidratación leve puede generar respuestas fisiológicas similares a algunos síntomas del estrés.

La institución recomienda que los adultos consuman alrededor de 2 litros de agua por día, aunque aclara que la cantidad debe adaptarse según el nivel de actividad física y las condiciones climáticas.

El informe también indica que, en estudios controlados, las personas que mantuvieron una hidratación constante registraron menores niveles de ansiedad y una mejor capacidad de concentración respecto de quienes redujeron su consumo de líquidos.

Por su parte, el doctor David S. Goldfarb, profesor de Medicina y especialista en Nefrología de la Universidad de Nueva York (NYU), declaró a CNN Health: “El agua no es una cura para el estrés, pero sí se observa una correlación positiva entre estar hidratado y experimentar menos síntomas asociados a la tensión psicológica”.

En tanto, la Asociación Americana de Psicología (APA) aconseja prestar atención a la hidratación durante períodos de alto estrés. La entidad considera que beber agua constituye una medida sencilla que favorece la función cerebral y contribuye a regular la respuesta emocional.

Los especialistas coinciden en que no existen pruebas que respalden el uso del agua como tratamiento único contra el estrés. Sin embargo, advierten que la deshidratación puede intensificar los síntomas y dificultar la recuperación emocional, por lo que recomiendan mantener una ingesta regular de agua como parte del cuidado integral de la salud física y mental.

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