Consejos para disfrutar del Mundial 2026 sin descuidar la salud emocional

NewsITe
Con el Mundial 2026 entrando en sus instancias decisivas, la Argentina vuelve a paralizarse cada vez que la Selección dirigida por Lionel Scaloni sale a la cancha. La expectativa es enorme, las reuniones con amigos se multiplican y las emociones se viven al límite. Sin embargo, especialistas advierten que es clave incorporar algunos hábitos para que la pasión futbolera no se transforme en una fuente de angustia o estrés sostenido.
De acuerdo con un informe de la plataforma de atención psicológica Terapify, de México, al que accedió Noticias Argentinas, el Mundial puede convertirse en una excelente oportunidad para fortalecer vínculos sociales, ejercitar la regulación emocional y reconectar con afectos, siempre que seamos conscientes de cómo nos impactan los partidos en el cuerpo y en la mente. A continuación, algunos lineamientos para transitar esta etapa sin descuidar la salud.
Cuatro claves para disfrutar los partidos de la Selección
El primer punto que destacan los especialistas es la importancia de gestionar las expectativas. Aunque para muchos hinchas la identidad personal está fuertemente ligada a la camiseta albiceleste, el resultado del encuentro siempre escapa de nuestro control. Practicar la aceptación de lo que no depende de uno permite disfrutar del juego, más allá del marcador final.
Otra recomendación central es fomentar el apoyo social. Ver los partidos acompañado, ya sea en casa, en un bar o en un espacio público, ayuda a procesar mejor el estrés propio de los minutos decisivos. Compartir la experiencia con familiares, amigos o incluso con desconocidos que alientan al mismo equipo funciona como un amortiguador emocional.
Tras los encuentros más intensos, los psicólogos sugieren realizar actividades de “aterrizaje”. Dedicarse al menos 15 minutos a caminar al aire libre o permanecer en un espacio verde favorece la relajación, reduce la fatiga mental y facilita la recuperación del organismo luego de un pico de excitación.
También proponen usar al fútbol como catalizador social: el Mundial puede ser la excusa perfecta para retomar contacto con personas con las que se había perdido el vínculo, organizar reuniones familiares o recrear tradiciones compartidas en otras competiciones.
Cómo se manifiesta la pasión futbolera
Los especialistas subrayan que sentir el Mundial “a flor de piel” es parte de la cultura futbolera argentina, pero advierten que conviene distinguir entre una pasión saludable y una que interfiere con la vida cotidiana. Identificar las propias reacciones ayuda a mantener una relación más equilibrada con el deporte.
Señales frecuentes durante los partidos decisivos
- Reacciones físicas intensas: taquicardia, sudoración, nudo en el estómago y tensión muscular en los minutos críticos o en las definiciones por penales.
- Catarsis emocional: llanto, gritos desmedidos, saltos, abrazos eufóricos o risa nerviosa después de un gol o de un resultado clave.
- Identificación extrema con el equipo: vivir los triunfos como logros personales y las derrotas como ataques directos a la propia valía.
- Alteraciones en el estado de ánimo: pasar de la irritabilidad a la euforia en cuestión de minutos, con el humor atado casi exclusivamente a lo que ocurra en la cancha.
- Pensamientos recurrentes: repasar jugadas, formaciones o posibles cruces del torneo de forma constante, dificultando la concentración en el trabajo, el estudio u otras responsabilidades.
- Búsqueda de cohesión social: necesidad de compartir el partido con otros, de manera presencial o a través de redes sociales, para validar y amplificar la experiencia emocional.
“Estas manifestaciones suelen ser transitorias y, en la mayoría de los casos, el impacto emocional de un partido se atenúa con el correr de las horas o los días, permitiendo el regreso a la rutina habitual”, señalan los especialistas consultados.
Los psicólogos remarcan que, si bien es normal que un resultado deportivo influya en el humor, es importante pedir ayuda profesional cuando la ansiedad, la tristeza o la irritabilidad persisten en el tiempo o afectan el descanso, los vínculos y las obligaciones diarias. En ese sentido, el Mundial 2026 puede ser un escenario ideal no solo para alentar por Argentina, sino también para revisar cómo gestionamos nuestras emociones en situaciones de alta intensidad.

