Del potrero al casino virtual: la nueva amenaza para los adolescentes

NewsITe
El inicio del Mundial 2026 reavivó la pasión futbolera en todo el país, pero también encendió una señal de alarma entre especialistas, organizaciones y familias: mientras la pelota rueda en las canchas, crece el número de chicos y chicas que siguen los partidos con el celular en la mano, pendientes de apuestas online a goles, córners, tarjetas o penales.
Un conjunto de organizaciones sociales y sanitarias advierte que, en pocos años, se pasó simbólicamente “del potrero al casino virtual”. Lo que antes era una juntada para mirar fútbol hoy, para muchos adolescentes, está atravesado por plataformas de juego que se promocionan de manera agresiva, con publicidades engañosas, inteligencia artificial y figuras del deporte o del streaming que legitiman la práctica.
La psicóloga psicoanalista especializada en ludopatía Débora Blanca cuestionó con dureza un spot que utiliza la imagen de Diego Maradona bajo el lema “jugá con pelotas”, asociando la valentía y la identidad futbolera con apostar dinero. “¿Dónde se juega con pelotas, en la cancha o en el casino? Pelotas se necesitan para jugar dentro de la cancha, no para apostar”, planteó, y añadió que el mensaje es especialmente grave porque busca fundir la épica del 10 con la lógica del juego online.
De acuerdo con datos del Observatorio Humanitario de Cruz Roja Argentina, el 79% de los jóvenes recibe publicidad de apuestas a través de influencers o streamers. Es decir, las campañas ya no se limitan a las tandas tradicionales: circulan en transmisiones en vivo, redes sociales y contenidos dirigidos específicamente al público adolescente.
UNICEF, por su parte, señala que 8 de cada 10 adolescentes y jóvenes accedieron o conocen a alguien que logró suscribirse a plataformas de apuestas online, a pesar de las restricciones de edad. Entre quienes apuestan, el 37% lo hace muy seguido o incluso todos los días, un hábito que especialistas consideran un factor de alto riesgo para el desarrollo de conductas problemáticas.
Normalización, presión de pares y riesgos silenciosos
El Observatorio de Cruz Roja Argentina suma otro dato preocupante: el 66% de los menores no distingue con claridad cuándo una plataforma es legal, ilegal o directamente fraudulenta. En ese terreno borroso, ya se observan consecuencias concretas como endeudamiento, ansiedad, problemas de sueño y caída en el rendimiento escolar.
En talleres con adolescentes realizados por la organización Chicos.net aparece una frase que sintetiza la nueva lógica de pertenencia: “Si no apostás, no tenés nada de qué hablar en el recreo”. Las apuestas se transforman así en tema de conversación, contraseña de inclusión en el grupo y forma de validación social. Muchos chicos creen además que no juegan “al azar”, sino que “saben de fútbol”, “analizan estadísticas” o “encontraron un sistema”, lo que refuerza la ilusión de control.
- Publicidades que usan ídolos deportivos y lenguaje futbolero para captar menores.
- Plataformas que operan en la frontera entre la legalidad y la informalidad digital.
- Uso de inteligencia artificial para segmentar y personalizar anuncios.
- Escasa educación financiera y digital en hogares y escuelas.
“El Diego, nuestro Diego, sabía que las pelotas se necesitan para jugar, no para apostar”, remarcó la especialista Débora Blanca, al criticar el uso de su imagen para promover el juego online.
Ante este escenario, organizaciones como el Consejo Publicitario Argentino, el Observatorio Humanitario de Cruz Roja Argentina, Chicos.net, Fundación Padres, Fundación Convivir y Scouts de Argentina impulsan una campaña de concientización orientada a prevenir las apuestas online en niños, niñas y jóvenes. Reclaman conversaciones tempranas en las familias, mayor compromiso de escuelas y clubes, regulación más estricta de la publicidad y un uso responsable de figuras deportivas e inteligencia artificial.
El mensaje es claro: el Mundial no tiene por qué convertirse en una vidriera permanente de apuestas. La invitación es a que los chicos y chicas vuelvan a mirar los partidos como hinchas, no como apostadores; que la pelota sea solo pelota y que el legado de Maradona no se utilice para empujar a una generación hacia el casino digital.

