Preocupación en la Casa Rosada por el cambio de humor juvenil

NewsITe
Los datos demográficos del Censo 2022 anticipan un escenario clave para las elecciones presidenciales de 2027: más de la mitad del padrón argentino estará compuesto por votantes menores de 40 años. Según las proyecciones, el 52,9% de quienes emitirán su voto en las próximas presidenciales integrará este segmento, incluyendo a los adolescentes de 16 y 17 años que se incorporan por primera vez al mercado electoral.
Dentro de ese universo, un 4,4% corresponderá a jóvenes de 16 y 17 años que crecieron con una experiencia política indirecta: conocieron al kirchnerismo, al macrismo y a la propia irrupción de Javier Milei a través del relato de sus padres, los medios de comunicación y, especialmente, las redes sociales. Para muchos de ellos, las viejas disputas de “la grieta” suenan lejanas o abstractas.
En contraste, los mayores de 40 años representarán el 47,1% del electorado y el padrón mostrará además un ligero predominio de mujeres, que alcanzan el 51,4%, frente al 48,6% de varones. Este cambio generacional vuelve especialmente relevante cualquier movimiento en el llamado “voto joven”, un segmento que en 2023 resultó decisivo para el triunfo de Milei.
Desencanto y deterioro del apoyo juvenil
Distintos consultores vienen advirtiendo en las últimas semanas sobre un incipiente distanciamiento de los jóvenes respecto al Presidente. Se estima que entre el 45% y el 50% de los votos obtenidos por Milei en las elecciones de 2023 provinieron de electores menores de 40 años, y que alrededor del 20% se concentró en la franja que va de los 16 a los 29 años. Una merma en ese sector tendría un impacto mucho mayor que una pérdida equivalente entre votantes de más edad.
Shila Vilker, directora de la consultora Trespuntozero, sostuvo en diálogo con la agencia NA que Milei todavía retiene a 1 de cada 3 jóvenes, cuando en diciembre de 2023 seducía a más de 2 de cada 3. El principal motivo del alejamiento es económico: los jóvenes no solo padecen la crisis en carne propia, sino que observan el deterioro en la situación de sus familias. A eso se suma un fuerte componente antipolítica, que ahora empieza a percibir al Presidente como parte de la “casta” que decía combatir.
En la misma línea, Mariel Fornoni, titular de Management & Fit, remarca que los jóvenes de entre 18 y 20 años casi no tienen registro de los gobiernos kirchneristas y, por lo tanto, les resulta difusa la consigna de “no volver atrás”. Según su análisis, Milei sigue mostrando fortaleza relativa entre los varones de 25 a 40 años, pero aun allí aparecen señales de desilusión.
Encuestas, erosión del voto blando y futuro incierto
Para Cristian Buttié, de CB Global Data, el escenario es negativo para el Gobierno, aunque todavía no permite conclusiones tajantes. En una medición realizada en abril sobre voto joven, su consultora detectó que Milei retenía el 70% de ese electorado, lo que implicaba una pérdida del 30% respecto de su pico de apoyo. Falta saber si esa tendencia se consolidó o se profundizó en los últimos meses.
Buttié advierte, además, que la caída entre los jóvenes forma parte de un proceso de erosión más amplio. “Lo que vemos claramente es que nadie que no haya votado a Milei en 2023 hoy lo votaría. Solo le queda retener a sus votantes o perderlos”, señala. Ese deterioro se profundiza entre el llamado voto blando, el que se sumó en el balotaje y que hoy exhibe un fuerte desencanto.
Las encuestas recientes muestran que, si las elecciones fueran hoy, un 54,5% del electorado preferiría un cambio de rumbo, frente a un 33,4% que optaría por la continuidad del actual gobierno, porcentaje que se alinea con una intención de voto por Milei en torno al 32,4%. Sin embargo, los analistas coinciden en que ese malestar todavía no se traduce en una nueva alternativa competitiva.
Un dato que inquieta a los estrategas políticos: el 83,6% de los consultados cree que lo peor de la crisis aún no llegó, una percepción que golpea con particular fuerza a los más jóvenes, para quienes la falta de horizonte laboral y económico erosiona cualquier expectativa de futuro.
En un contexto de alta digitalización y volatilidad política, los consultores advierten que aún hay margen para que surjan nuevas figuras que canalicen el descontento juvenil de cara a 2027. El interrogante central es si el oficialismo logrará recomponer su vínculo con ese electorado que lo llevó al poder o si, por el contrario, la próxima elección consolidará un nuevo reacomodamiento generacional en la política argentina.

