Shila Vilker: el voto joven que se aleja de Javier Milei

Un desencanto juvenil que reconfigura el mapa político

Jóvenes y apoyo electoral al gobierno de Javier Milei

NewsITe

La consultora Trespuntozero viene registrando desde hace meses un fenómeno que inquieta a la Casa Rosada: una porción significativa de quienes votaron a Javier Milei en el balotaje de 2023, especialmente entre los jóvenes, hoy se declara enojada, desencantada o directamente arrepentida. Según su directora, la politóloga Shila Vilker, al menos 20 puntos del electorado que lo acompañó en segunda vuelta se muestra crítico de la gestión y, en muchos casos, asegura que no volvería a elegirlo.

Lejos de tratarse de un grupo marginal, ese contingente juvenil sigue siendo numéricamente relevante. Vilker detalla que, aunque Milei aún conserva algo más de adhesión entre los jóvenes que en otros segmentos etarios, el cambio de humor es contundente. De haber tenido el respaldo de algo más de dos tercios de ese segmento al inicio del mandato, hoy el apoyo ronda el 37%/38%, frente a un rechazo que se ubica en torno al 50% o incluso por encima.

– Publicidad –

El principal motor de ese giro es el malestar económico. En los estudios cualitativos, los jóvenes relatan de primera mano el impacto de la crisis, pero lo que más los conmueve es el deterioro que observan en la situación de sus padres: “veo sufrir a mis viejos”, repiten en las entrevistas. Se trata, además, de los mismos jóvenes que en 2023 impulsaron a sus familias a votar por una opción distinta, con la promesa de romper con “lo de siempre”.

En ese marco, la narrativa que emergió con fuerza hacia el oficialismo es que el Presidente “se volvió casta” o “más de lo mismo”. El argumento antipolítico que en 2023 motorizó el voto a Milei ahora se vuelve en su contra. A eso se suma la percepción de un liderazgo “insensible”, sobre todo en relación con jubilados y personas con discapacidad. No hablan de “crueldad”, como suele marcar la oposición, pero sí de falta de empatía frente al costo social del ajuste.

Escenarios hacia 2027 y un voto joven en disputa

El destino electoral de este segmento desencantado todavía es incierto. Vilker explica que, en las entrevistas, aparecen varias rutas posibles: algunos jóvenes señalan que, si la economía mejora, podrían volver a votar al oficialismo; otros afirman que no apoyarían “ni locos” a Milei y coquetean con la idea de directamente no participar. Ese desánimo anticipa un eventual problema de movilización para cualquier fuerza política que busque seducirlos.

También se abre un menú de alternativas: hay quienes miran al PRO, quienes observan con atención a Victoria Villarruel y un grupo menor que se inclina por figuras de izquierda, como Myriam Bregman, no tanto por su programa, sino por el hecho de que “nunca estuvo en el poder”, manteniendo así una lógica antipolítica. Incluso se registra un pequeño caudal que podría regresar al peronismo, recordando que parte del voto original a Milei provino de familias filoperonistas.

En paralelo, las encuestas siguen mostrando un escenario de “tres tercios”, con núcleos duros de Milei y del peronismo en torno al 30% y un clima general proclive al cambio. Sin embargo, Vilker advierte que, en un sistema como el argentino, aun con mayoría inclinada al recambio, el oficialismo debe ser observado con cautela, porque conserva chances competitivas de cara a 2027.

“El grupo de votantes que apoyó a Milei y hoy está desencantado vale más de 20 puntos. Ese 20% puede hacer ganar o perder a cualquiera”, resume Vilker.

Para la analista, el factor clave hacia adelante será la capacidad del Gobierno de reconstruir expectativas. Si en 2025 todavía predominaba la idea de “darle tiempo” al experimento libertario, hoy el horizonte aparece más borroso. El desgaste de la paciencia social, combinado con la incertidumbre económica y el descontento juvenil, configura un tablero abierto en el que ese voto desencantado se vuelve el botín más disputado de la política argentina.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -