Milei celebró a Adam Smith y ligó su obra a su plan económico

El presidente Javier Milei encabezó en el Palacio Libertad un homenaje a Adam Smith, a 250 años de la publicación de La riqueza de las naciones, texto considerado como uno de los pilares fundacionales de la economía moderna. El acto sirvió no sólo para recordar la figura del pensador escocés, sino también para que el mandatario volviera a justificar, en clave histórica e ideológica, las bases de su programa económico.
Acompañado por funcionarios del gabinete nacional, asesores económicos y dirigentes de su espacio, Milei describió a Smith como una referencia ineludible del liberalismo clásico. Señaló que las ideas desarrolladas en su obra continúan vigentes y que, en su criterio, ofrecen el andamiaje teórico para las reformas que impulsa su gobierno, centradas en la defensa del libre mercado, la reducción del peso del Estado y la búsqueda de un crecimiento sostenido a partir de la iniciativa privada.
Durante su intervención, el Presidente sostuvo que el economista escocés se ganó con mérito el título de “padre de la Economía” y enfatizó que su propia gestión no busca apartarse de esos lineamientos, sino profundizarlos: según planteó, su programa no representa una innovación radical, sino la decisión de aplicar de manera consistente principios ya formulados hace más de dos siglos, entre ellos la centralidad de la competencia, la división del trabajo y la limitación de las intervenciones estatales.
Un mensaje político y económico hacia adentro y hacia afuera
El encuentro tuvo también una clara lectura política. Milei vinculó la obra de Smith con una concepción más amplia sobre el rol del Estado y la moral en la vida pública. Reafirmó que su administración se guía por “una visión de cómo debería ser el futuro” y remarcó que, en ese marco, la “moral como política de Estado” ocupa un lugar central, una consigna que el mandatario viene repitiendo en discursos recientes como parte de su narrativa de cambio cultural.
El homenaje se desarrolló en uno de los escenarios que el oficialismo utiliza con frecuencia para actividades de fuerte contenido ideológico. Entre los asistentes se destacó la presencia de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el ministro de Economía, Luis Caputo; el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger; el titular del Banco Central, Santiago Bausili; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y la senadora Patricia Bullrich, entre otros dirigentes del espacio libertario.
La figura de Adam Smith ocupa un lugar central en el universo doctrinario de Milei, que suele presentarlo como uno de los autores clave en la defensa del capitalismo, la libertad de comercio y el orden espontáneo del mercado. En esa línea, el acto en el Palacio Libertad operó como una nueva señal de continuidad del rumbo económico: el Presidente buscó mostrarse alineado con la tradición liberal clásica y transmitir al mismo tiempo certidumbre hacia los mercados, la dirigencia política y la opinión pública sobre la orientación de su gobierno.
“No estoy inventando nada, lo estoy aplicando al máximo”, sostuvo Milei al referirse a la decisión de llevar a la práctica, sin matices, los postulados que atribuye a la obra de Adam Smith.
Con este tipo de gestos simbólicos, la gestión libertaria procura reforzar el respaldo de su núcleo de apoyo y marcar diferencias con los modelos de corte intervencionista que dominaron la escena económica argentina en las últimas décadas. El homenaje a Smith se inscribe, así, en una estrategia comunicacional más amplia con la que el Gobierno busca asociar sus medidas con una tradición intelectual reconocida a nivel global.

