Choques, nombres propios y un mensaje sin concesiones

NewsITe
En la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, Javier Milei ofreció un discurso encendido que dejó un claro reparto de “ganadores” y “perdedores” políticos. Lejos de los gestos de moderación, el Presidente eligió la confrontación directa, con duras acusaciones al peronismo, críticas a la izquierda, cuestionamientos a sectores empresarios y mensajes internos hacia su propia fuerza.
Desde el primer tramo de su intervención, el mandatario apuntó al kirchnerismo, al que calificó de “corruptos” y “asesinos” por el vínculo del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner con Irán, país al que volvió a responsabilizar por los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA. En esa línea, lanzó: “Vení a explicarme qué pasó con Nisman”, en referencia al fiscal fallecido en 2015, y reiteró que la ex presidenta, a la que describió como “presa”, seguirá complicada por las causas Cuadernos, Memorándum con Irán y Vialidad.
La izquierda también fue blanco del Presidente. Cuestionó la representatividad del Frente de Izquierda al afirmar que el diputado Nicolás del Caño “no representa a más del 5%”, y se permitió una chicana personal hacia la legisladora Myriam Bregman, a quien bautizó como “Chilindrina torska”, expresión que generó malestar en los bloques opositores presentes en el recinto.
Perdedores: kirchnerismo, izquierda y tensiones internas
Dentro de los “perdedores” del mensaje Milei quedó apuntado el kirchnerismo, convertido en blanco principal del repaso presidencial. Pero el fuego no se limitó a la oposición tradicional. Tampoco salió indemne la propia coalición gobernante: el Presidente se refirió a la vicepresidenta Victoria Villarruel cuando recordó que, tras la derrota libertaria en la provincia de Buenos Aires del 7 de septiembre pasado, “propios y ajenos soñaron el sillón de Rivadavia”. “Hay gente que no tiene los votos pero está enamorada del sillón”, insistió después, en declaraciones televisivas.
Otro destinatario de sus dardos fue un sector del empresariado nacional, al que definió como “ladrones fruto de su accionar comercial”. Habló de “empresarios prebendarios” y cuestionó el entramado de regulaciones que, según su visión, atenta contra la propiedad privada y termina beneficiando a políticos corruptos y a empresarios vinculados al poder. Para Milei, la industria nacional subsidiada es la muestra de un modelo “empobrecedor” que su administración busca revertir.
Ganadores: el gabinete, aliados y la tropa propia
En contraste con los cuestionamientos, hubo un grupo nítido de beneficiados por los elogios oficiales. La tropa propia —diputados y senadores libertarios y aliados— fue presentada como sostén central del rumbo económico y político. Dentro del gabinete, el ministro de Economía, Luis Caputo, fue destacado como “el mejor ministro de Economía del mundo”, en reconocimiento al ajuste fiscal y al programa de shock aplicado desde el inicio de la gestión.
También se llevó un fuerte respaldo el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, al que Milei calificó como un “coloso” por su rol en la reforma laboral recientemente aprobada. Hubo, además, un saludo especial para la ministra de Seguridad y jefa del bloque de senadores oficialistas, Patricia Bullrich, así como nuevos elogios a la titular de Capital Humano, Sandra Pettovello, a quien adjudicó haber “terminado con los piquetes” y eliminado las transferencias discrecionales en el área social.
- El kirchnerismo y la izquierda quedaron como principales blancos de las críticas presidenciales.
- Parte del empresariado local fue señalado como beneficiario de un modelo que Milei prometió desarmar.
- El gabinete económico y político oficialista emergió como el gran ganador del mensaje.
“¿Alguien quiere seguir con un modelo empobrecedor donde solo ganan los políticos corruptos y los empresarios amigos del poder?”, planteó Milei ante la Asamblea Legislativa.
Con este discurso, el Presidente ratificó que su estrategia política se apoyará en la confrontación con el kirchnerismo, la denuncia de la “casta” política y empresarial y la reivindicación del ajuste en marcha, consolidando a su núcleo duro como principal sostén en medio de un escenario económico y social todavía tenso.

