México acelera acuerdo T-MEC con EE.UU. antes de los comicios

México busca un entendimiento clave con Washington en plena campaña

Claudia Sheinbaum durante una conferencia sobre el T-MEC

NewsITe

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó que su gobierno busca cerrar en las próximas semanas un entendimiento comercial con Estados Unidos, en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), antes de las elecciones de medio término del 3 de noviembre en ese país. La definición del acuerdo se da en un contexto político sensible para Washington, con la renovación de la Cámara de Representantes y del Senado y con la gestión de Donald Trump en el centro del debate.

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En su habitual conferencia matutina en el Palacio Nacional, Sheinbaum explicó que el responsable de encabezar las conversaciones es el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, quien mantiene reuniones con funcionarios de alto nivel de la Casa Blanca. Entre ellos se encuentran el secretario de Comercio, Howard Lutnick, y el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, interlocutores claves para destrabar los puntos pendientes en la agenda bilateral.

De acuerdo con la mandataria, el objetivo principal de México es lograr una disminución sustancial de los aranceles aplicados bajo la llamada sección 232, que impactan sobre el acero, el aluminio y la industria automotriz. Estos sectores son pilares de la producción mexicana y forman cadenas de valor integradas con plantas radicadas en Estados Unidos y Canadá, por lo que cualquier cambio arancelario repercute de manera directa en la competitividad regional.

Aranceles, soberanía y el alcance de la renegociación

Sheinbaum remarcó que, si bien se registran avances importantes, todavía no hay un consenso definitivo sobre todos los temas prioritarios para México. “Todavía no llegamos a lo que nosotros consideramos importante para México, pero hay muy buenas pláticas, muy buenos avances, muy buen ambiente en la comunicación”, sostuvo la presidenta, al destacar el clima de diálogo.

La mandataria enfatizó que se han ido resolviendo varias cuestiones señaladas por Washington como barreras no arancelarias, lo que permitiría destrabar flujos comerciales en distintos rubros. Sin embargo, insistió en que el gobierno mexicano no está dispuesto a ceder soberanía en el proceso y que cada paso se analiza con el criterio de fortalecer a las dos economías sin comprometer decisiones estratégicas propias.

Las negociaciones se dan en el marco del proceso de revisión formal del T-MEC, iniciado el 1 de julio, luego de que Estados Unidos decidiera no extender automáticamente la vigencia del tratado. En ese escenario, la Casa Blanca planteó la posibilidad de evaluaciones anuales durante la próxima década, con la intención de introducir modificaciones graduales al acuerdo, que se mantendría operativo, al menos, hasta 2036.

El factor electoral en Estados Unidos y su impacto regional

Consultada sobre las declaraciones del presidente Donald Trump, quien dejó abierta la puerta a un acuerdo inminente, Sheinbaum pidió encarar las conversaciones con “mucha paciencia y serenidad”. Según analistas, el hecho de que Washington busque mostrar avances en el frente comercial antes de los comicios podría agilizar la toma de decisiones, aunque también eleva la presión política sobre las negociaciones.

  • El gobierno mexicano prioriza una reducción de aranceles a acero, aluminio y autos.
  • Estados Unidos impulsa una revisión periódica del T-MEC para introducir cambios graduales.
  • El acuerdo, de lograrse, regirá en un contexto marcado por la competencia electoral en Washington.

“Independientemente del resultado, seguimos trabajando con Estados Unidos. Ese trabajo no se interrumpe”, subrayó Sheinbaum al referirse al vínculo bilateral más allá de los ciclos electorales.

Mientras tanto, sectores empresariales de la región siguen de cerca las discusiones, atentos al impacto que un nuevo esquema arancelario pueda tener sobre inversiones, empleo y exportaciones. Un eventual entendimiento, remarcan especialistas, no sólo redefiniría la relación México–Estados Unidos, sino que también enviaría una señal al resto de América Latina sobre el rumbo de la política comercial de la principal potencia mundial.

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