La ofensiva podría comenzar después de los comicios estadounidenses del 3 de noviembre si fracasan las negociaciones diplomáticas. Según Axios, los ataques apuntarían contra instalaciones nucleares, infraestructura energética y dirigentes iraníes. Catar intenta alcanzar un acuerdo de último momento para evitar una nueva escalada militar.

Estados Unidos e Israel evalúan reanudar los bombardeos contra Irán después de las elecciones legislativas estadounidenses del próximo 3 de noviembre. Según una investigación publicada este miércoles por Axios, ambos países preparan una ofensiva que podría extenderse durante una semana. La operación incluiría ataques masivos contra instalaciones nucleares, infraestructura energética y objetivos vinculados con el liderazgo político iraní.
La posibilidad de una nueva intervención militar depende del resultado de las gestiones diplomáticas que encabeza Catar. Los mediadores regionales buscan restablecer las conversaciones entre Washington y Teherán antes de los comicios estadounidenses. Sin embargo, las diferencias entre ambas partes mantienen abierta la posibilidad de que se reanuden las hostilidades.
De acuerdo con funcionarios estadounidenses e israelíes consultados por Axios, los preparativos militares avanzan mientras continúan los contactos diplomáticos. El lunes, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, Eyal Zamir, mantuvo una conversación con el comandante del Comando Central estadounidense (CENTCOM), Brad Cooper. Durante ese intercambio abordaron la coordinación de posibles operaciones contra territorio iraní.
Catar busca evitar una nueva ofensiva militar
Las negociaciones están encabezadas por Catar, con el acompañamiento de Pakistán, Arabia Saudita, Egipto y Turquía. El objetivo inmediato es conseguir que Irán permita el regreso de inspectores internacionales a sus instalaciones nucleares dañadas por ataques anteriores. A cambio, Estados Unidos podría flexibilizar parte de las sanciones económicas que mantiene sobre Teherán.
El principal obstáculo continúa siendo la diferencia entre las exigencias de ambos gobiernos. Washington reclama que Irán entregue sus reservas de uranio enriquecido, mientras que las autoridades iraníes exigen primero el levantamiento del bloqueo naval y la liberación de fondos congelados en el exterior.
Durante los últimos días, representantes de Catar mantuvieron reuniones con funcionarios iraníes para acercar posiciones. Una de las alternativas contempla recuperar un acuerdo de inspecciones nucleares alcanzado en septiembre de 2025, que posteriormente quedó suspendido. La propuesta permitiría el ingreso de especialistas del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y habilitaría ciertas operaciones comerciales para Irán.
Trump mantiene abierta la posibilidad de nuevos ataques
El presidente estadounidense, Donald Trump, reconoció que existen negociaciones indirectas con Irán, aunque evitó anticipar sus resultados. En declaraciones a Axios, sostuvo que Estados Unidos necesita resolver el conflicto mediante un acuerdo o por otros medios. Su administración mantiene los preparativos militares mientras espera una respuesta del gobierno iraní.
Desde Teherán, el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, aseguró que su país todavía apuesta por una solución diplomática. No obstante, también afirmó que las Fuerzas Armadas iraníes están preparadas para defender el territorio ante una eventual ofensiva.
Las autoridades saudíes, por su parte, pidieron a Washington que no precipite una nueva intervención militar. Según las fuentes consultadas por Axios, Arabia Saudita transmitió a la Casa Blanca la preocupación de Irán por los posibles bombardeos. También solicitó más tiempo para intentar alcanzar un entendimiento.
El escenario podría definirse durante los primeros días de noviembre, cuando concluyan las elecciones de medio término en Estados Unidos. Por ahora, no existe una orden pública y definitiva para iniciar los ataques. Sin embargo, los preparativos militares y las dificultades diplomáticas mantienen elevada la tensión ante la posibilidad de una nueva fase de la guerra.

