Merkel alerta por avance histórico de la ultraderecha AfD

Merkel advierte un “punto de inflexión” en Alemania

Angela Merkel se pronuncia sobre el avance de AfD en Alemania

NewsITe

Angela Merkel, excanciller alemana y figura central de la política europea en las últimas dos décadas, calificó como un “punto de inflexión” la victoria del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt. La dirigente confesó que el resultado le “hace sangrar el corazón” y marcó su rechazo a cualquier tipo de cooperación política con esa fuerza.

En declaraciones reproducidas por la cadena pública alemana DW, Merkel sostuvo que la política no puede reducirse a consignas emocionales ni a la explotación del miedo. “Tengo que decirles lo que quiero para el país, formular posiciones concretas, por ejemplo con respecto a las jubilaciones, y a partir de ello mostrar que una cooperación con la AfD no es posible”, remarcó, al tiempo que cuestionó el modo en que el partido de ultraderecha capitalizó el descontento social.

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La excanciller expresó su preocupación por el clima que se vivió durante la campaña, donde –según advirtió– las emociones pesaron más que los datos objetivos. Recordó que, en Sajonia-Anhalt, el desempleo se redujo de manera significativa en los últimos años, pero ese dato económico tuvo menos impacto que los temores vinculados a la pérdida de puestos de trabajo y a los cambios sociales. Para Merkel, este desbalance entre percepciones y realidad es un terreno fértil para el avance de discursos extremistas.

El papel de las emociones y el temor a un “retroceso civilizacional”

Merkel admitió que la política debe también “llegar a la gente emocionalmente”, pero subrayó que los hechos deben seguir siendo el eje del debate público. “Si permitimos que las emociones tengan más importancia que los hechos, sufriremos un retroceso civilizacional”, advirtió. Su reflexión se da en un contexto europeo marcado por el crecimiento de partidos nacionalistas y euroescépticos, que cuestionan políticas migratorias y acuerdos comunitarios.

AfD nació en 2013 como una escisión de sectores conservadores críticos de la política de rescate del euro impulsada por la propia Merkel. Aquella frase de la excanciller –cuando definió las medidas para salvar la moneda única como algo “sin alternativa”– fue el disparador simbólico para la creación del partido. Bajo el liderazgo inicial del economista Bernd Lücke, AfD proponía una eurozona más chica, limitada a los países del norte, y ponía el foco en cuestiones económicas.

De protesta económica a fuerza ultraderechista consolidada

Con el paso del tiempo, AfD giró su eje discursivo hacia un fuerte rechazo a la inmigración y una posición cada vez más radicalizada en temas identitarios y culturales. Esa deriva provocó la salida de Lücke y de varios de los fundadores originales, pero también consolidó a la fuerza como un referente de la ultraderecha alemana, especialmente en los estados del este, donde el malestar social y la sensación de haber quedado rezagados tras la reunificación siguen presentes.

En las elecciones celebradas el último domingo en Sajonia-Anhalt, AfD obtuvo el 43,8% de los votos, su mejor desempeño desde su nacimiento y el resultado más alto para un partido de extrema derecha en Alemania desde el final de la Segunda Guerra Mundial. El dato encendió alarmas en el sistema político tradicional y reabrió el debate sobre las causas profundas del descontento ciudadano.

  • Fundación de AfD en 2013 como crítica a la gestión del euro.
  • Giro hacia una agenda antiinmigración y nacionalista.
  • Radicalización interna y salida de sus fundadores originales.
  • Resultado récord del 43,8% en Sajonia-Anhalt.

Tras el triunfo, la líder nacional de AfD, Alice Weidel, reclamó la convocatoria inmediata a elecciones federales anticipadas y pidió la salida del canciller Friedrich Merz antes de Navidad, en un intento de trasladar el envión regional a la escena nacional. El avance de la ultraderecha reaviva los temores históricos en Alemania y abre un nuevo capítulo de tensión política en la principal economía de Europa.

“Si permitimos que las emociones tengan más importancia que los hechos, sufriremos un retroceso civilizacional”, advirtió Angela Merkel.

Mientras el oficialismo debate cómo responder al mensaje de las urnas, la advertencia de Merkel resuena más allá de las fronteras alemanas y alimenta la discusión en toda Europa sobre la fortaleza de las democracias frente al avance de proyectos políticos extremos.

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