Mendoza en Buenos Aires ¿dónde está el viñedo escondido en microcentro?, la joya oculta de la Ciudad

Está a tres cuadras del Obelisco y ofrece after office con degustaciones y tranquilidad en medio del trajín citadino.

La Ciudad de Buenos Aires, inmensa en geografía y sorprendente en cultura, también es conocida como la ciudad que nunca duerme. Sus barrios ofrecen propuestas deportivas, sociales y culturales tanto de día como de noche. La mítica Calle Corrientes, con epicentro en el Obelisco —ícono de la Ciudad y del país—, es una entrada vibrante al corazón porteño. A su alrededor, conviven teatros, restaurantes, comercios y espectáculos para toda la familia, mientras que a pocas cuadras, la historia se entrelaza con la modernidad en espacios como Plaza de Mayo, el Cabildo y Puerto Madero.

En ese mismo radio, donde la ciudad fusiona arte, cultura y naturaleza, emerge una joya excéntrica: el primer viñedo urbano de Buenos Aires. Oculto entre edificios del microcentro, este rincón sorprende con una propuesta única que combina turismo enológico, relajación y after office.

After office con vino y naturaleza en el corazón de CABA

Ubicado cerca de Plaza de Mayo, en la esquina de Piedras y Moreno, este viñedo urbano ofrece una experiencia vitivinícola sin necesidad de salir de la ciudad. En este entorno verde crecen más de 150 plantas de vid, con cepas como Malbec, Torrontés, Pinot Noir y Cabernet Sauvignon. Todo esto en pleno microcentro porteño, a pocos metros de monumentos históricos y con acceso a múltiples líneas de transporte público.

La propuesta invita a relajarse entre amigos, familia o compañeros de trabajo, bajo parras que evocan los mejores viñedos de Mendoza, Salta o Entre Ríos. A través de visitas guiadas y degustaciones, se puede conocer el proceso del vino y vivir una experiencia sensorial completa, sin salir de la ciudad.

Una experiencia enológica que enriquece el turismo cultural porteño

Este viñedo forma parte de un importante hotel de la Ciudad y se suma a la amplia oferta cultural y gastronómica de Buenos Aires, que recientemente fue elegida como una de las 50 mejores ciudades del mundo para vivir. La experiencia no se limita a beber vino: es también una oportunidad para aprender sobre el cultivo de la vid, compartir buenos momentos y conectar con la identidad vitivinícola nacional.

Este oasis urbano transforma la rutina porteña y ofrece una nueva manera de cerrar el día: con una copa en la mano, bajo una parra, en medio de la ciudad que lo tiene todo.

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