Un índice elaborado por la Fundación Encuentro mostró que durante el primer trimestre de 2026 un repartidor de plataformas necesitó realizar 453 entregas para cubrir la Canasta Básica Total de un hogar tipo. La actualización del valor promedio de los pedidos moderó el impacto del aumento del costo de vida.

Un repartidor que trabaja para plataformas de delivery debió completar 453 pedidos durante el primer trimestre de 2026 para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) de un hogar de cuatro integrantes y superar la línea de pobreza. Así lo indicó el índice APP elaborado por la Fundación Encuentro, que tomó como referencia la CBT informada por el Indec para junio, de $1.531.473.
En diciembre del año pasado, eran necesarios 454 pedidos, mientras que en marzo de este año la cifra solo restó un número, fue a 453 gracias a la actualización del valor promedio de los viajes en una de las plataformas relevadas.
Durante enero y febrero la cantidad de pedidos necesarios aumentó para la mayoría de los indicadores económicos. Sin embargo, en marzo el coeficiente volvió a bajar debido al incremento registrado en el valor promedio de los pedidos de PedidosYa.
Ese mes, el pedido promedio alcanzó los $3.165,2 considerando la media entre plataformas. La actualización se produjo únicamente en PedidosYa, donde el valor pasó de $3.659 a $3.924. En Rappi, en cambio, el monto por pedido permaneció sin modificaciones desde octubre de 2025.
Como resultado, el valor promedio agregado aumentó desde $3.033 hasta $3.165, compensando parcialmente el incremento del costo de vida registrado en los primeros meses del año.
Más pedidos para afrontar los principales gastos
Además de cubrir la línea de pobreza, el índice APP calculó cuántos pedidos necesita realizar un repartidor para afrontar distintos gastos e ingresos de referencia.
Según el relevamiento, fueron necesarios:
- 320 pedidos para alcanzar el ingreso promedio individual de Argentina.
- 147 pedidos para sostener un hogar individual sin incluir alquiler.
- 67 pedidos para cubrir la Canasta Básica Alimentaria, que marca la línea de indigencia.
- 175 pedidos para afrontar la canasta de crianza de un niño promedio.
- 156 pedidos para cubrir la canasta de crianza de un bebé.
- 250 pedidos para pagar un alquiler promedio.
- 111 pedidos para alcanzar el Salario Mínimo Vital y Móvil.
- 13 pedidos para afrontar el pago mensual del Monotributo categoría A.
- 2 pedidos para llenar el tanque de combustible de una moto.
En comparación con diciembre de 2025, la Canasta Básica Total individual pasó de requerir 140 a 147 pedidos. La Canasta Básica Alimentaria aumentó de 63 a 67 pedidos, mientras que la canasta de crianza de un niño promedio pasó de 170 a 175 y la correspondiente a un bebé subió de 152 a 156.
Los gastos relacionados con la vivienda también demandaron un mayor esfuerzo. El alquiler de un monoambiente en la Ciudad de Buenos Aires pasó de requerir 167 a 177 pedidos, mientras que un alquiler promedio aumentó de 244 a 250 pedidos.
La actualización del valor por pedido moderó el deterioro
La Fundación Encuentro atribuyó la estabilidad del índice durante el primer trimestre a la actualización aplicada por PedidosYa sobre el valor promedio de los pedidos.
“El coeficiente APP responde al equilibrio entre dos procesos contrapuestos: por un lado, el aumento permanente del costo de vida, que incrementa la cantidad de pedidos necesarios para sostener distintos niveles de consumo; por otro, las actualizaciones del valor del pedido promedio, que mejoran transitoriamente el poder adquisitivo de cada viaje realizado”, explicó la Fundación Encuentro.
El informe indicó que, sin esa actualización, la cantidad de entregas necesarias habría seguido aumentando para la mayoría de los indicadores.
También señaló que la situación fue distinta en Rappi. Al mantenerse sin cambios el ingreso por pedido, cada incremento de las canastas de consumo o de otros valores de referencia se tradujo en una mayor cantidad de entregas para alcanzar los mismos niveles de ingreso.
Finalmente, la Fundación Encuentro sostuvo que cuando las actualizaciones del valor de los pedidos no acompañan el ritmo de los precios, el coeficiente aumenta de manera sostenida. En cambio, cuando mejora el ingreso promedio por entrega, el deterioro del poder adquisitivo se revierte parcialmente, aunque ese efecto pierde fuerza con el transcurso de los meses.

