Más de 640.000 libaneses regresan tras la última tregua

NewsITe
Más de 640.000 libaneses desplazados por la guerra regresaron a sus hogares desde la entrada en vigor del alto el fuego en Líbano, a fines de junio, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). El cese de hostilidades entre Israel y el movimiento chiita proiraní Hezbolá abrió una ventana de relativa calma para miles de familias que, durante meses, se vieron obligadas a abandonar sus casas en el sur del país y en los suburbios del sur de Beirut.
De acuerdo con un informe difundido por la OIM, al menos 646.107 desplazados internos comenzaron a retornar a sus comunidades en esas zonas particularmente castigadas por los bombardeos israelíes y los combates terrestres. El organismo trabaja en coordinación con las autoridades locales para relevar la situación sobre el terreno y monitorear el flujo de personas que intenta volver a una vida cotidiana todavía marcada por la destrucción.
Líbano quedó arrastrado de lleno a la guerra en Medio Oriente el 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó una serie de misiles contra Israel en respuesta a la muerte del líder supremo iraní Alí Jamenei, ocurrida en ataques atribuidos a operaciones conjuntas de Estados Unidos e Israel. La escalada derivó en una intensa campaña aérea israelí y en una ofensiva terrestre en el sur libanés, donde las tropas israelíes aún mantienen presencia en amplias franjas del territorio.
Las autoridades libanesas estiman que los ataques dejaron unas 4.300 personas muertas y forzaron a más de un millón de habitantes a huir de sus casas, en particular en áreas rurales del sur y en los barrios del sur de Beirut. Aunque una parte importante de esa población pudo ahora regresar, se calcula que medio millón de desplazados sigue sin poder hacerlo, ya sea por la inseguridad, la destrucción de viviendas o la falta de servicios básicos.
Un retorno condicionado por la destrucción y la incertidumbre
En decenas de localidades ubicadas cerca de la frontera con Israel, la vuelta aún es imposible. Muchas ciudades y pueblos sufrieron daños masivos en su infraestructura: viviendas derrumbadas, escuelas inutilizables, caminos intransitables y redes de agua y electricidad severamente afectadas. Organismos humanitarios advierten que será necesario un vasto plan de reconstrucción para garantizar condiciones mínimas de habitabilidad.
El alto el fuego en Líbano fue acordado el mes pasado entre Teherán y Washington y entró en vigor el 21 de junio. El texto contempla el desarme de Hezbolá, una retirada gradual de las fuerzas israelíes del sur libanés y el despliegue del ejército nacional en la zona, comenzando por dos áreas piloto. Sin embargo, el grupo chiita rechazó el entendimiento, lo que alimenta dudas sobre su implementación real.
- Más de 646.000 desplazados internos iniciaron el regreso, según la OIM.
- Aún hay alrededor de 500.000 personas que no pueden volver a sus hogares.
- El acuerdo prevé desarme de Hezbolá y retirada escalonada de Israel.
- Persisten graves daños en infraestructura y falta de servicios básicos.
Otro punto sensible del acuerdo es que no define un calendario concreto para la retirada israelí. La salida de las tropas queda supeditada al desarme previo de Hezbolá, una exigencia que, de acuerdo con analistas citados por medios internacionales, supera hoy la capacidad efectiva del Estado libanés. Esa condición introduce un fuerte elemento de incertidumbre sobre la duración del despliegue militar y el futuro de la seguridad en la frontera.
Expertos advierten que el desafío de desarmar a Hezbolá y reconstruir el sur del país hará que el retorno pleno de los desplazados sea un proceso largo y frágil, dependiente de la estabilidad política interna y de los equilibrios regionales.
Mientras tanto, las familias que lograron volver intentan reconstruir sus vidas entre ruinas, con apoyo limitado de las autoridades y de agencias internacionales. El avance de las tareas de desminado, la rehabilitación de servicios esenciales y la consolidación del alto el fuego serán claves para evitar nuevos desplazamientos y para que el sur del Líbano pueda iniciar un proceso sostenido de recuperación.

