Mariana Enriquez y una teoría latinoamericana del terror

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La escritora argentina Mariana Enriquez vuelve a sumergirse en los territorios del miedo con Conversación con la oscuridad. Teorías, intuiciones y escritura del miedo, un ensayo en el que indaga en las raíces históricas, políticas y sociales del terror contemporáneo, con una perspectiva anclada en la experiencia latinoamericana.
A lo largo de 272 páginas, la autora propone una reflexión sobre cómo el horror se encarna en espacios cotidianos, tiempos marcados por la violencia política y cuerpos atravesados por la desigualdad y la memoria traumática. El libro se organiza en cinco secciones que Enriquez denomina “vértebras”, una metáfora anatómica que le permite desarmar y recomponer las capas de lo siniestro en la región.
Enriquez habla de una “teoría situada del espanto”: el terror, sostiene, no surge del puro invento, sino de una realidad reconocible, cercana, signada por desapariciones forzadas, dictaduras, crisis económicas y promesas de futuro truncas. Desde esa base realista, lo verosímil comienza a torcerse hasta volverse inquietante, amenazador y, finalmente, terrorífico.
Lejos de intentar fijar un manual de instrucciones para el género, la autora aclara que sus ideas no buscan establecer reglas de escritura. Afirma que no se puede crear literatura de terror partiendo de una premisa teórica cerrada, sino desde intuiciones, obsesiones y entusiasmos que más tarde pueden ser leídos, analizados y discutidos por la crítica.
Del conurbano al gótico latinoamericano
En el libro, Enriquez traza un mapa del miedo que recorre escenarios y referencias muy reconocibles para el lector local: el conurbano bonaerense, las leyendas urbanas, el espiritismo popular, las tecnologías ya obsoletas que siguen orbitando en la memoria y los relatos de la crónica policial. Todo esto se entrelaza con la tradición del gótico y el horror para pensar cómo se construye una sensibilidad específica en el Cono Sur.
La dimensión política ocupa un lugar central en sus ensayos. Para Enriquez, América Latina se convirtió, especialmente después de la década del 70, en el territorio del “sueño no cumplido” y del futuro trunco. El horror literario, en su lectura, es también una forma de interpretar esa experiencia histórica y de dar cuenta de aquello que la realidad no logra procesar del todo.
Una figura clave del género
Con una obra ya consolidada, Mariana Enriquez es una de las voces más influyentes del terror en lengua española. Su novela Nuestra parte de noche obtuvo el Premio Herralde en 2019 y se convirtió en un fenómeno internacional. En 2024 recibió el prestigioso Premio Iberoamericano de Letras José Donoso y su colección Un lugar soleado para gente sombría fue distinguida con el World Fantasy Award en 2025.
- Publicó las novelas Bajar es lo peor, Cómo desaparecer completamente y Este es el mar.
- Es autora de los libros de cuentos Los peligros de fumar en la cama y Las cosas que perdimos en el fuego.
- Escribió la nouvelle Chicos que vuelven y el libro de crónicas de viaje Alguien camina sobre tu tumba. Mis viajes a cementerios.
- Publicó además el perfil La hermana menor. Un retrato de Silvina Ocampo y el ensayo Archipiélago.
“El terror nace del realismo porque parte de algo reconocible, verosímil, que empieza a distorsionarse hasta volverse inquietante”, sostiene Enriquez al explicar su aproximación al género.
Con Conversación con la oscuridad, la autora refuerza la idea de que el terror no es solo entretenimiento, sino también una herramienta para leer los miedos colectivos, las marcas de la violencia y las zonas más opacas de la historia reciente de América Latina.

