El fallecimiento de Leticia Lembi tras ceder una plataforma deteriorada volvió a exponer el mal estado de los accesos a playas del sur, desde Serena hasta San Carlos.

La muerte de Leticia Lembi reavivó este miércoles un reclamo que en el sur de Mar del Plata lleva años sin respuestas: las bajadas a las playas, entre Playa Serena y los balnearios más australes del distrito, muestran un deterioro sostenido que genera preocupación a las puertas de la temporada de verano. La periodista de 33 años cayó desde lo alto de un acantilado cuando cedió una plataforma en mal estado, un hecho que continúa bajo investigación.
Desde la fiscalía indicaron que, por el momento, descartan responsabilidad penal del municipio por lo ocurrido en ese punto específico. Las primeras hipótesis señalan que la víctima habría llegado a una plataforma superior donde comienza una escalera inconclusa, conocida desde hace años por su deterioro: un piso de hormigón erosionado, sin barandas y sin señalización.
En redes sociales se multiplican los comentarios sobre “bajadas públicas en ruinas”, “servicios abandonados” y estructuras que se derrumbaron y nunca se repararon. Organizaciones como la Asamblea por los Espacios Públicos advierten desde hace tiempo sobre la “desidia del Gobierno municipal” respecto de estas problemáticas.
En Playa Serena, la escalera original se derrumbó hace tiempo y quedó una bajada improvisada con maderas flojas, huecos y escombros. “Estamos en uno de los destinos turísticos más importantes del país y no invierten nada. Es un peligro total”, expresó un vecino a La Capital.
Más al sur, en San Patricio, San Carlos y el balneario Pura Vida, se repiten escenarios similares: barandas oxidadas, peldaños desgastados y estructuras que muestran fallas visibles.
Un paisaje imponente con accesos peligrosos
La zona de Barranca de los Lobos, considerada uno de los paisajes más atractivos de la costa marplatense, también presenta contrastes marcados. La vista es impactante, pero algunos accesos se encuentran tan deteriorados que representan un riesgo para vecinos y turistas.
Durante el año pasado, incluso, se registraron robos a autos estacionados en el sector mientras los usuarios descendían hacia la playa, lo que sumó otro nivel de preocupación entre quienes frecuentan la zona.
Los reclamos vecinales se concentran en dos ejes: cercar los puntos más peligrosos, reforzar plataformas, instalar barandas y colocar señalización clara, y también limitar conductas imprudentes como acercarse al borde del acantilado para sacarse fotos, descender por escalones rotos o estacionar demasiado cerca del precipicio. Los carteles de advertencia aparecen solo en algunos tramos y, según los vecinos, resultan insuficientes.
En Playa Los Lobos señalan, además, la existencia de una escalera inconclusa de piedra y madera, sin barandas y con un largo historial de accidentes.

